Aperos

Hemos creado este Blog, a partir de la publicación on-line del libro "Aperos y Objetos Olvidados", con la idea de compartir con vosotros un patrimonio que con los años se está perdiendo, historias de objetos, historias de costumbres e historias de personas, en definitiva nuestra historia. Un abrazo a todos y esperamos que disfrutéis de su lectura.

Descargate el libro Aperos y Objetos Olvidados

Pincha aquí para descargar el libro en formato pdf

Pincha aquí para descargar el libro en formato epub para ibooks
© Jacinto Ruiz Carmona. Con la tecnología de Blogger.
La entrada de hoy la vamos a dedicar a una curiosidad que me ha descubierto Mª Carmen de Gregorio y que está relacionada con las vivencias de nuestro Santo, San Juan Bautista de la Concepción, en los encierros de Almodóvar.

Imagen de San Juan Bautista de la Concepción

San Juan Bautista de la Concepción, como todos sabéis, nació en Almodóvar del Campo y paso aquí su juventud. Además de santo fue un prolífico escritor, siendo el escritor ascético y místico español de obra más extensa. Dentro de sus escritos espirituales se encuentra el libro “El recogimiento Interior”. En este libro, en el capítulo 11, al escribir sobre los de tres estados que el justo tiene en el camino de la perfección, encontramos en el punto 2 el siguiente párrafo:

[…] Cuando era muchacho vi encerrar toros para correrlos en las plazas, de esta manera: traíanlos hasta la entrada del pueblo acompañados con otros bueyes mansos, apartando y quitando la mucha gente que los podía ablentar; no consentían los toreasen ni diesen voces antes, con miedo y temor que no se les fuesen, los vaqueros los traían con caricias y regalo según lo consentía su fiereza. En entrando en la calle por la que habíen de ahilar al corral del encierro y donde ya con grande dificultad se habíen de tornar, los silbaban, daban gritos y los hacíen mal, para que con esto no se pudiesen divertir para echar por una u otra parte, sino ir su calle derecha. Últimamente, ya metidos en el corral, los sacan a correr a la plaza, donde les tiran garrochas y aguijones, los pican y molestan de suerte que, por estar por todas partes cercados de barreras, les es fuerza sufrir todos cuantos males les hacen hasta dejar la vida en el coso, sirviendo con ella ya a tanta costa suya de juego y entretenimiento a los circundantes y a los que miran. […]

Imagen de los encierros justo antes de entrar a la Plaza Mayor

Comprobamos como el Santo hace una descripción muy detallada de cómo se llevaban a cabo los encierros en aquella época. San Juan Bautista nació en 1561, por lo que las vivencias descritas las tuvo como el mismo indica "cuando era muchacho", es decir sobre 1570. No es el objeto de la entrada dirimir si nuestros encierros son los más antiguos de España ya que existen varias localidades que “luchan” por tal honor. Como documentados, los más antiguos son los de Cuéllar (Segovia), que están citados en documentos del año 1215. Los de Almodóvar son citados en los Libros de Acuerdos en el año 1591 (Historia de Almodóvar, Eduardo Agostini), pero por las descripciones como la que hemos rescatado, es de suponer que a finales del siglo XVI la celebración de encierros ya tenía un largo recorrido en la localidad. Parece haber evidencias de documentos históricos que probarían la celebración de encierros a finales del siglo XV, pero no he encontrado ninguno.

Los encierros en la calle Corredera, años 60

La costumbre de conducir reses bravas a través de los cascos urbanos, a partir del auge de la trashumancia, con la creación de la mesta en el siglo XIII, pudo ser el germen de estas celebraciones. Los mozos de las localidades por donde pasaban los rebaños debían de ayudar a los ganaderos durante ese paso. Dentro de la monotonía de la vida de los pueblos en aquellas épocas, este momento se tuvo convertir en una verdadera fiesta. Poco a poco el paso del ganado sería cada vez más esperado y acabó dando lugar a la fiesta del encierro en los cascos urbanos por donde pasaban, como pudo pasar en Almodóvar y otras localidades de Castilla.

La plaza de toros instalada en la plaza Mayor, años 20

Por todo lo indicado podemos suponer que el origen de las fiestas de los encierros tuvo que ser similar tanto en forma como en el tiempo en diferentes localidades de Castilla, por las que pasaban cañadas de trashumancia. El divertimento que suponían hizo que con el paso del tiempo los encierros se celebrasen como una fiesta propia sin que se esperara ya el paso del ganado, trayéndose éste expresamente para la celebración. En nuestros días se siguen celebrando encierros por las calles de Almodóvar del Campo durante las fiestas de septiembre. Es bonito recordar que estos encierros son herencia de nuestro pasado, en especial su origen relacionado con costumbres trashumantes y con el importante pasado ganadero de nuestro pueblo. Espero que sigamos disfrutando de ellos al igual que las generaciones que nos han precedido desde hace ya más de 500 años, incluyendo a algún Santo que los recordó en su madurez para ponerlos de ejemplo en sus enseñanzas.

Un toro frente al Ayuntamiento



… (viene de la parte 1)



Recreación de una ejecución mediante garrote vil (dibujo de  Marcos Baeza Carrillo).

El lunes 4 de diciembre se comunica a los reos, que se encontraban en la cárcel de Ciudad Real, la orden de traslado hacia Almodóvar del Campo, lugar previsto para su ejecución. Saben que es una mala noticia, ya que indica los nulos resultados de la comisión. Al comunicarles la orden de traslado, Eugenio, que no pierde ni por un momento la serenidad y tranquilidad, dice —¿Están ya a por nosotros? — Asienten los guardas — Pues andando; cogeré esta media rosca y esta sardina, por lo que pueda ocurrir; también me llevaré la cuchara. — Responde Eugenio.

Jorge impresionado al ver a la Guardia Civil y todavía sobrecogido por la comunicación preguntó — ¿Ha venido la comisión? —Contestando negativamente los guardias. Entonces dijo —Que le pongan un telegrama diciéndola que salimos para Almodóvar.

1892-12-07 El País, año VI núm. 2017. Madrid.

1892-12-06 El Siglo futuro 6-12-1892 n 5 340 página 3.

Acto seguido son esposados y atados codo con codo y conducidos en un carro a la estación de tren, donde deben tomar el Correo de Andalucía hasta la estación de Puertollano. Al darse a conocer la noticia de su traslado la madre de Jorge quiso acudir a la estación a despedirlo — ¡Por favor clemencia para mi hijo! — gritaba desesperada. Algunas vecinas le impidieron ir a ver a su hijo, sufriendo la pobre un síncope del que no volvió sino al cabo de algunas horas. La tarde del 4 de diciembre, entre una gran expectación llegaban a la cárcel de Almodóvar. Si no llegaba el indulto todo estaba previsto para que fueran ejecutados el próximo 7 de diciembre.

Son las 8 de la mañana del día 6 de diciembre y el indulto sigue sin llegar. Los reos entran en capilla como manda la costumbre. Piden al párroco que telegrafíe al Obispo para que este suplique el indulto, cada vez hay menos tiempo. Eugenio y Jorge están abatidos. En la cárcel local les es leída nuevamente su sentencia. Eugenio la firma con gran tranquilidad y Jorge, inquieto y con la mirada perdida, parece no estar presente; finalmente también estampa su firma. Piden ser confesados y el párroco local, Jesús Cañizares, les toma confesión, la cual acogen con fervor. Tras acabar la confesión suena una corneta del regimiento que vigila la cárcel, los reos quedan sobrecogidos por el sonido.

Hay un periodista que ha venido desde Madrid para documentar todo lo que ocurre con los reos. Constantemente está enviando telegramas a su periódico, El Liberal. La noticia de la ejecución traspasa el interés local y los reos le piden que ruegue a la prensa Madrileña que se interese por el anhelado indulto. El pueblo de Almodóvar bulle en las calles —la petición de indulto es de justicia—suplican los almodovenses.

Llega la hora del almuerzo, los reos lo comparten con los periodistas que han venido y con el director de la cárcel —Vamos a dar gracias a Dios, porque así me lo enseñó mi madre— indica Jorge antes de comenzar.

Eugenio hace testamento, dejando la ropa y la limosna a su mujer, Isabel Ibáñez, y a su hijo Alfonso, quienes viven en Linares y a los cuales no ve hace veinte años. Tiene otro hijo llamado José, que vive en San Pedro. Jorge deja la casa para su madre, Dominica Gaspar, a la cual no olvida, y para su mujer Vicenta Céspedes. La primera vive en Ciudad Real y la segunda en Miguelturra.

Tras el almuerzo los reos siguen sin perder la esperanza que suceda un milagro y se reciba el indulto. Escriben un telegrama al Presidente del Consejo de Ministros pidiendo clemencia y mostrando su arrepentimiento. Llegan momentos duros, pero sin perder el pulso Jorge se despide de su madre y de su esposa. Eugenio mira la escena ya que no tiene de quien despedirse. Los Hermanos de la Paz y la Caridad continúan, de forma desesperada, intentado contactar con gente en la corte para que se interceda por los reos. Mucha gente de la ciudad viene a interesarse por ellos a la cárcel y a darles ánimos.

Se hace público por el Senado el indulto de unos reos en Lérida y Zaragoza, lo cual indigna al pueblo, que protesta públicamente en la plaza Mayor, frente al Ayuntamiento. El tiempo apremia y aunque quedan pocas esperanzas todavía es posible un milagro.

Son ya las seis de la tarde, ante la persistencia del periodista por entrevistarlo, Eugenio le indica que no tiene nada que decir, que ya comunico a la justicia en el juicio todo lo que sabía, en todo caso apunta —Es incierto que tuviese participación alguna en el crimen, sí que me culpo de robar la caseta del ferrocarril pero no del homicidio del que se me acusa.

El obispo de Sión envía un mensaje señalando que hace gestiones por el indulto y manda una bendición a los reos. Son ya las nueve y media de la noche y se llevan a los reos para que se acuesten. Eugenio no es capaz de dormir. Jorge descansa. Ambos se despiertan a las doce de la noche. Posiblemente sea su última noche en este mundo y para despedirse piden una copa de Jerez o aguardiente. Su petición es denegada por los guardias, en unas horas tendrán que comulgar antes de recibir la pena capital y no pueden beber nada salvo agua.

Son las cuatro de la mañana, empieza la misa. Las esperanzas en recibir el indulto se han diluido. La sentencia será ejecutada.




1892-12-07 El Liberal Madrid.

El borrico continua su camino lentamente, de repente Eugenio ve ya a lo lejos el patíbulo; su mirada se pierde tras éste en el prado blanco, debido a la escarcha, con la ermita de San José al fondo. Una silenciosa muchedumbre completa el paisaje que abarca su vista, aunque el reo no presta mucha atención a la gente que lo mira con pena y compasión. Un sudor frío le recorre el cuello y una irrefrenable sensación de tristeza y desasosiego se apodera de su cuerpo, piensa en la injusticia que se está cometiendo en él, se arrepiente de todo lo que ha hecho mal en la vida, pide a Dios en silencio una nueva oportunidad. Jorge mira el suelo, sigue sin estar presente, parece haber comenzado ya el camino hacia otro mundo.

—Alto—Grita un guardia civil. Los reos son bajados de los borricos y lentamente suben al patíbulo ayudados por los Hermanos de la Paz y la Caridad. El verdugo junto al garrote vil les espera.

—Algunas últimas Palabras— indica el párroco local, Jesús Cañizares, el cual no parecía muy cómodo por el acto. Eugenio Grita —¡Clemencia por favor, nosotros…!— y su voz se entrecorta ahogándose entre lágrimas desesperadas. El público conmovido por la escena sigue el desarrollo de la ejecución de la sentencia, en respetuoso silencio y con un nudo en la garganta en la mayoría de los casos. Ya no son comunes las ejecuciones públicas y muchos esperan que, con suerte, esta sea la última que tengan que ver en el municipio. La primera fila es ocupada por las autoridades, el Alcalde, Benigno Correal, el secretario del Ayuntamiento, Diego Hidalgo, el Juez municipal, José María Corchado, y el Fiscal Pedro Rodríguez, entre otros. Entre ellos comentan en voz baja la falta de corazón de las autoridades y la decepción ante las promesas incumplidas —que falta de humanidad— indica Benigno a sus compañeros. Se ha perdido ya toda esperanza de recibir un mensaje de indulto, la corporación municipal está abatida ya que los esfuerzos realizados han sido en balde. Únicamente les queda la esperanza de que sus gestiones apiaden al Consejo de Ministros en la concesión del indulto a otros reos. Como autoridades locales se ven obligados a asistir, en contra de su deseo, a esta cruel ejecución pública.

El verdugo encapucha a los reos tapándoles la cara. En un metódico y cruel ritual primero sienta a Jorge en el garrote vil, coloca su cuello entre las piezas metálicas, aprieta los tornillos para inmovilizarlo y gira con fuerza la manivela. Rápidamente provoca la dislocación de la apófisis de la vértebra, la muerte es inmediata. Retiran su cuerpo y ocupa la silla Eugenio. El verdugo repite la tétrica operación y Eugenio es ejecutado también en pocos minutos. El silencio es sepulcral. La ejecución ha sido rápida. Los Hermanos de la Caridad bajan a los cadáveres desde el patíbulo hasta unos ataúdes construidos por los propios miembros de la hermandad. En ese triste momento para todo el pueblo surge un pequeño incidente, no se ponen de acuerdo la hermandad y el párroco en la forma de proceder, ellos quieren un entierro sencillo y digno para los reos, al fin y al cabo han muerto en el seno de la religión católica. El párroco se niega en rotundo a realizar un rito de entierro y se limita a realizar un breve responso al pié del patíbulo.

1892-12-08 El Día Madrid página 3.


1892-12-26 El Liberal.

La gente, en silencio, comienza a volver hacia el pueblo, la vida continua y cada cual tiene sus quehaceres diarios que le esperan. Los Hermanos de la Paz y la Caridad cogen los cadáveres y los llevan hasta el nuevo cementerio municipal donde son enterrados en tumbas sin nombre.

Aquí termina la historia de la última ejecución pública realizada en Almodóvar del Campo, la fría mañana del 7 de diciembre de 1892. El caso de los reos de Almodóvar tuvo una gran repercusión a nivel nacional siendo tratado por diferentes medios de comunicación. El Consejo de Ministros estampó la palabra “visto” en el expediente de indulto presentado por la comisión, que equivalía a la denegación de la gracia a los reos de Almodóvar del Campo. En ese mismo Consejo de Ministros, noticio del día 13 de diciembre de 1892, se acordó el indulto de otro reo de Atienza. Poco antes se había indultado a otros reos de Lérida y Zaragoza. Eugenio sostuvo siempre su inocencia en el asesinato, si bien durante el juicio afirmo ser participe en otros robos en la zona junto con el otro encausado, como el pertrechado en una caseta del ferrocarril. La verdad nunca la sabremos.

1892-12-13 La Iberia Madrid. página 1.

A mediados y finales del siglo XIX se comenzaron a alzar ya numerosas voces contra la pena de muerte y se inician los primeros movimientos abolicionistas. La principal razón que argumentan para la abolición de la pena de muerte es que ésta era contraria a los principios de Humanidad de la declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano promulgada en 1789 tras la revolución francesa. En España destacamos como activistas a los escritores Mariano José de Larra y a Concepción Arenal. En el periodo de la Restauración (1873-1931), la pena de muerte siguió vigente en toda España, ejecutándose en la mayoría de los casos con el garrote vil. El pueblo de Almodóvar del Campo se mostró fuertemente opuesto a la aplicación de la pena capital, al menos en este caso, como se desprende del estudio de los artículos que han servido de base a este trabajo.

Composición de texto libre sobre los hechos acaecidos en la última ejecución pública realizada en Almodóvar del Campo el año de 1892 y sus circunstancias previas. Todos los personajes nombrados y la sucesión de acontecimientos detallados fueron reales y se han extraído de las siguientes referencias:

1890-10-15 El País, Madrid 15-10-1890 página 3

1890-10-15 La Correspondencia de España 15-10-1890 n 11 881 página 1
1890-11-08 El Correo militar 8-11-1890 página 3
1890-11-13 El Correo militar 13-11-1890 página 3
1891-12-25_Boletin_Oficial_de_la_Provincia_de_Ciudad_Real
1892-06-09 El Heraldo de Madrid 9-6-1892 página 1
1892-07-26 El Día Madrid 1881 26-7-1892 página 2
1892-07-26 La Unión Católica 26-7-1892 página 3
1892-07-31 El Día Madrid 1881 31-7-1892 página 2
1892-08-01 El Correo militar 1-8-1892 página 2
1892-10-06 El Heraldo de Madrid 6-10-1892 página 3
1892-10-06 La Época Madrid 1849 6-10-1892 n 14 392 página 3
1892-11-30 El programa (Ciudad Real) página 1
1892-12-06 El Día Madrid 1881 6-12-1892 página 3
1892-12-06 El Siglo futuro 6-12-1892 n 5 340 página 3
1892-12-07 El Liberal Madrid 1879 7-12-1892
1892-12-07 El Día Madrid 1881 7-12-1892.
1892-12-07 El País Madrid 1887 7-12-1892 página 3
1892-12-07 El programa (Ciudad Real) página 3
1892-12-08 El Día Madrid 1881 8-12-1892 página 3
1892-12-10_voz_de_valdepeñas_la_p_002
1892-12-13 La Iberia Madrid 1868 13-12-1892 página 1
1892-12-26 el liberal página 3
Anuario del comercio de la industria de la magistratura y de la administración 1894
Le progre illustre. 1892-02-21 portada
Historia de Almodóvar del Campo (De sus albores a 1925). Anacleto del Barco Cerro.

A las ocho de la mañana del día 7 de diciembre de 1892 las campanas de la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, en Almodóvar del Campo, comienzan a repicar. Es la señal de que los Hermanos de la Paz y la Caridad se acercan a la cárcel local para acompañar a los reos Eugenio Martín Olivares y Jorge Martínez Gaspar al lugar donde se procederá a la ejecución de su sentencia. Desde la cárcel y tras haber escuchado misa, subido cada reo en un burro, comienzan el recorrido que les llevará  hasta donde se ha instalado el patíbulo, las eras del prado, cercanas al inicio del camino que se dirige hacia la aldea de Tirteafuera y también hacia el nuevo cementerio. El pueblo en masa se dispone a ambos lados del recorrido de la siniestra procesión. El ambiente frío y seco del amanecer en diciembre ha dejado una fina capa de escarcha sobre el horizonte, lo que unido al sonido de un cajón destemplado que abre la comitiva y el choque de las herraduras de los burros contra las piedras, en medio de un solemne silencio, transmite de forma conmovedora la sensación de tristeza y rabia que resume el sentir de un pueblo que había luchado hasta el final por conseguir la conmutación de la pena capital.

Dibujo de una ejecución pública a finales del siglo XIX. Le progre Illustre, 1892-02-21. Portada.

Desde el Ayuntamiento se habían realizado, en los meses previos a la fecha de autos, numerosas gestiones para conseguir el indulto. Una comisión presidida por nuestro Alcalde, D. Benigno Correal, gestionó en nombre del propio ayuntamiento, del clero y de los propietarios, el indulto de Jorge y Eugenio, condenados meses atrás, por la audiencia de Ciudad Real, al habérseles considerado culpables de cometer el homicidio de Críspulo Álvarez. La comisión habló en octubre de 1892 con los señores Ministros de Gracia y de Justicia de la Corte y contó con el apoyo del ex diputado a Cortes por el distrito de Almadén y Concejal del Ayuntamiento de Madrid, D. Luis Felipe Aguilera. Los esfuerzos de la comisión continuaron  a través de otras gestiones realizadas por los Sres. Barnuevo y Gutiérrez de la Vega, Diputados a Cortes por los distritos de Alcázar é Infantes, sin lograr el humanitario fin que perseguían.

Los reos, esposados y con la mirada perdida siguen su camino hacia el patíbulo. Llegan al Altozano y se disponen a enfilar la última parte del recorrido. Algunas voces rompen el silencio reclamando clemencia. Sobre el borrico a Eugenio se le agolpan en su mente los recuerdos — ¡cómo he podido acabar así!— piensa para sí mismo, y comienza a repasar lo sucedido hasta llegar a este momento.

Otoño de 1890, todo lo habían dejado preparado, los rifles estaban escondidos cerca del puente sobre el rio Tablillas sito en el camino que va hacia Minas de Horcajo, en pleno valle de Alcudia. Por la mañana temprano Eugenio y Jorge salen desde Minas de Horcajo hacia ese punto, en lo que parecía una jornada normal de regreso a sus respectivas casas sitas en Mestanza. Al llegar al punto donde escondieron los rifles, recogen éstos y esperan, acostados bajo unas encinas, a que pase su víctima. El tiempo pasa lentamente y la tensión sube. Todo está tranquilo y únicamente se escucha el susurrar del viento y el graznido de algunas aves. De repente aparece la silueta de un jinete a lo lejos, la tensión y nervios aumentan, tenía que ser él.

Críspulo Álvarez, arriero de profesión y criado del Sr Navarrete, panadero de Minas del Horcajo, realiza el camino, atravesando el valle de Alcudia desde Minas del Horcajo hacia Almodóvar. Es la tarde del 9 de octubre de 1890 y lleva consigo las ganancias de la panadería para dejarlas a buen recaudo, cosa que solía hacer cuando le mandaba su amo. Ambos pensaban que siempre levantaría menos sospechas un criado que el amo ante posibles ladrones.

El País Madrid año IV número 1202. 1890-10-15.

—¡Alto! — Grita Eugenio. Críspulo ve como dos personas encapuchadas le cortan el paso, portan rifles y no parece que sus intenciones fueran amistosas. Le mandan bajar del caballo y le hacen tumbarse en el suelo, registran su equipaje y encuentran su objetivo, 180 pesetas. Habían vigilado a Críspulo en otras ocasiones y sabían bien que era una golosa pieza para asaltar. La tensión continua y Jorge y Eugenio comienzan a discutir al no saber qué hacer con el asaltado. Críspulo, nervioso, ve su oportunidad de escapar, se levanta y comienza a correr pero sus captores le alcanzan. Una hoja de cuchillo traspasando su espalda le avisa de que su huida ha durado poco. Cae al suelo. Durante la carrera el pasamontañas de Eugenio se ha enganchado con una rama y se desprende de su cabeza. Críspulo puede ver la cara del ladrón. Ante la situación imprevista Eugenio, sin pensarlo, le dispara  un tiro en la cabeza. Críspulo cae muerto instantáneamente.

Se hace el silencio. Tras unos segundos paralizados Eugenio dice —no podíamos dejar que nos delatara — . Cogen su botín y atropelladamente ponen rumbo a sus casas en Mestanza. El robo no ha salido como tenían planeado, pero ya no se puede hacer nada. El cuerpo de Críspulo queda abandonado al lado del camino, junto al rio Tablillas. Durante el recorrido de vuelta todo aparenta ser normal, parece que nadie les ha visto.

Pasan los días y las noticias sobre el hallazgo del cuerpo de Críspulo recorren la comarca, la gente del pueblo sabe que Eugenio y Jorge ese día pasaron por el sitio donde fue encontrado el cuerpo. Las sospechas y la fría aptitud nerviosa que muestran ambos cuando se les pregunta sobre si vieron algo comienza a extender un invisible cerco sobre ellos. Su fama no es buena y ellos lo saben. Jorge cuenta a su mujer Vicenta lo sucedido; la cual no sale de su asombro —nuestra situación es desesperada y no hay forma de traer pan a casa— comenta  Jorge entre lágrimas nerviosas. El 7 de noviembre de 1880, Vicenta Céspedes Muñoz y Rosario Mora Cardosa, compañera de Eugenio, son capturadas y puestas bajo el fallo de la ley por los guardias Marcos Sánchez Benito y Nicasio Fernández Medina. Se las acusa de encubridoras en el robo y asesinato de Críspulo Álvarez. No aguantaron la presión y declararon. Eugenio y Jorge habían abandonado sus casas unos días antes.

El Correo Militar, número 4519, año XXII .1890-11-08.

El día 12 de noviembre Eugenio Martín Olivares y Jorge Martínez Gaspar, son capturados y puestos bajo el fallo de la ley, después de muchas e incesantes pesquisas y en unión de las armas que les fueron confiscadas, por el Sargento Antonio Menéndez Álvarez y guardia segundo Pedro Valero Vicente, son conducidos a estancias penales y quedan arrestados hasta que se celebre el juicio.

Con fecha 25 de diciembre de 1891 el Boletín Oficial de la provincia de Ciudad Real publica la fecha del juicio, 22 de febrero de 1892. El juicio realizado con un jurado popular en la audiencia de Ciudad Real les declara culpables de homicidio y robo, por lo que son condenados a la pena última, la pena de muerte. Se presenta un recurso ante el Tribunal Supremo, el cual es visto en junio de 1892. Sostuvo la sentencia apelada el fiscal señor Landeira, y estuvo encargado de rebatirla el joven abogado D. Manuel Aguilera, afamado abogado en su época, debido a sus profundos conocimientos jurídicos. A finales de julio se resuelve el recurso y se confirma la pena capital.

El Heraldo de Madrid. 1892-06-09.

La situación para Jorge y Eugenio comienza a ser desesperada. Les comunican que la sentencia es firme. La noticia crea un profunda angustia en Jorge que intenta suicidarse en la cárcel en la que está recluido, la de Ciudad Real. El medio del que se vale para llevar a cabo este propósito, es atarse una cuerda en el antebrazo y pincharse con unas tijeras en uno de los vasos sanguíneos de esa región. La pronta intervención del alcaide Sr. Lorente y del médico del establecimiento D. José Blanco, impide que realizase sus sanguinarios propósitos.

La confirmación de la sentencia por el Tribunal Supremo no gusta en Almodóvar del Campo, cabeza del partido al que pertenecen los reos y por ello lugar donde se llevará a cabo la ejecución. A partir de este momento comienzan diferentes movilizaciones en contra de la ejecución de la sentencia por parte de diversos estamentos locales como el Ayuntamiento, el clero y los propietarios. Con el fin de intentar evitar la ejecución se crea una comisión y se realizan diversas gestiones ante el Gobierno de la Nación. Obtienen buenas palabras de los altos cargos de la Administración pero no logran su objetivo, el indulto.

El Día (Madrid). 1892-07-31.

A finales de noviembre, tras el fracaso de la comisión, diarios provinciales como la Tribuna o el Programa se hacen eco del llamamiento humanitario a favor del indulto de los reos de Almodóvar, como ya se les conocía, y se unen en súplicas a corporaciones e individuos con el fin de conseguir la gracia de indulto para los desgraciados Jorge y Eugenio. La ejecución está previsto que se celebre en breve en la ciudad de Almodóvar del Campo, si el magnánimo corazón de S. M. la Reina Regente María Cristina de Habsburgo no hace uso, como se espera, de su Regia prerrogativa. Esta será su última oportunidad, que se haga una propuesta de indulto por el Consejo de Ministros y sea ratificada por su Majestad.

Diario El Programa (Ciudad Real). 1892-11-30.

… (continuará)

Composición de texto libre sobre los hechos acaecidos en la última ejecución pública realizada en Almodóvar del Campo el año de 1892 y sus circunstancias previas. Todos los personajes nombrados y la sucesión de acontecimientos detallados fueron reales. En la próxima entrada enumeraremos los artículos y documentos utilizados en la elaboración del texto así como el desenlace.



Llevamos ya 6 meses con vosotros y, tras recibir algunos comentarios, esta estrada la vamos a dedicar a explicaros detenidamente como suscribiros al blog y que de esta forma podáis recibir directamente un mail con cada una de las entradas (posts) que escribamos. Es un proceso sencillo pero que requiere la realización de varios pasos, y si uno no está acostumbrado a manejar aplicaciones informáticas puede resultar tedioso. Así pues, en los próximos párrafos y con ayuda de unas imágenes os explicaremos detalladamente los pasosque teneis que realizar para suscribiros al blog .

Os animamos a suscribiros ya que es una de las formas más sencillas de poder seguirnos y leer de forma actualizada nuestras entradas. Asimismo agradecemos los comentarios y aportaciones que podáis realizarnos sobre cada entrada, así pues, si tras recibir un mail con una entrada queréis escribir un comentario solo tenéis que ir a la página del blog y en la parte final de la entrada podéis escribirlo.

El proceso de suscripción solo es necesario realizarlo una vez.

Tras esta breve introducción, en 4 puntos os explicamos el proceso de suscripción:

1)    En la casilla existente en la parte superior derecha en la que se indica “suscribirse por email al blog”, indicar la dirección de email a la que queréis que se os envíe la entrada y pulsar enviar.
Sitio donde introducir tu dirección de email.

2)    Al pulsar “Enviar” os aparece una nueva ventana en la que se indica la dirección de correo que habéis introducido y se os pide que, con el fin de prevenir correos maliciosos (spam), en la casilla inferior introduzcáis la cadena de letras que os sale dibujada en el centro de la imagen.

Introducción de cadena de caracteres y botón de petición de suscripción

3)    Al pulsar “Petición de suscripción finaliza” os aparece una nueva ventana indicando que vais a recibir un email en la dirección de correo que habéis introducido del gestor de suscripciones, que en nuestro caso es “FeedBurner Email Subscriptions".

Confirmación de la petición de suscripción finalizada

4)    En vuestro proveedor de mail recibiréis un mensaje de “FeedBurner Email Subscriptions” de título Activa tu suscripción a Aperos y objetos olvidados. Una vez abrís vuestro mail tenéis que pinchar sobre el enlace que os aparece (remarcado en azul) y de esta forma confirmareis la suscripción. A partir de ese momento recibiréis un mail con las entradas que publiquemos.

Email que recibireis de “FeedBurner Email Subscriptions” para confirmar la suscripción.

Como veis es un proceso sencillo, pero que puede ser tedioso en algún caso. Cualquier duda que tengáis indicádnosla en comentario y os la solventaremos; gracias por suscribiros.
Hace unos días me encontré un artículo escrito por Fermín Caballero en 1877 acerca de una costumbre popular existente en Almodóvar del Campo a mediados del siglo XIX y que posteriormente desapareció, el “ojeo”. A lo largo de la entrada iremos descubriendo que era eso del “ojeo” y también comentaremos algo sobre el autor del artículo, Fermín Caballero. Que esta importante figura de las letras y política del siglo XIX en España se ocupase de una costumbre almodovense en un escrito me ha parecido un buen motivo para redescubrir el “ojeo” y compartirlo con vosotros.

Antes de entrar con el tema que nos ocupa, os hago una breve reseña de quien fue Fermín Caballero para aquellos que no lo conozcáis. Hijo de labradores acaudalados, nació en Barajas de Melo, Cuenca, en 1800, fue catedrático de Cronología y Geografía de la Universidad Central, Presidente de la Asociación para la enseñanza popular, Diputado desde 1834 hasta 1842, Senador, Alcalde de Madrid y Ministro de la Gobernación en el Gabinete López-Caballero. Fundó el "Eco del Comercio", primer diario importante de la España contemporánea. Dejó puesta su firma al pie del acta que como Notario mayor del Reino, del solemne acto anunciador de la mayoría de Isabel II, y también de la aprobación del proyecto del primer ferrocarril en España y de la orden para la formación del mapa de España. Su obra literaria ha sido elogiada por la propiedad de su lenguaje, su interés por la narración y la actitud crítica que siempre la preside. Murió en Madrid en 1876.

Portada de la revista en la que fue publicado el articulo sobre el "ojeo".

El artículo que presentamos fue publicado de forma póstuma, tras la muerte de Fermín Caballero, en la revista “La Ilustración Española y Americana” que fue una publicación periódica española de la segunda mitad del siglo XIX y principios del siglo XX, que desapareció en 1921. Entre los escritores que colaboraron en ella pueden citarse a José Zorrilla, Ramón de Campoamor, Juan Valera, Leopoldo Alas Clarín, Valle-Inclán, Unamuno, o políticos y periodistas como Emilio Castelar. La publicación también incluyó con frecuencia grabados realizados sobre fotografías de J. Laurent.

En el texto, antes de entrar a explicar la costumbre del “ojeo” cuyo sitio de celebración era el cerro de Santa Brígida, cercano a Almodóvar del Campo, Fermín Caballero hace una introducción describiendo el entorno del cerro:

“Este pináculo, naturalmente pintoresco por su situación y horizonte, venerable por los sentimientos religiosos que inspira y la devoción con que lo frecuentan la villa y aldeas comarcanas, y señalado también por mil hechos históricos faustos y desgraciados de que fue teatro en la guerra contra los árabes, en la de la Independencia y en la última Civil (hace referencia a la tercera guerra carlista, 1872-1876)”.

Las descripciones de las vistas desde la cima y algunas referencias a su subida nos hacen pensar que el propio Fermín estuvo visitando la ermita sobre 1847, que fue la fecha en la que escribió el texto:

“Acontece generalmente que las fatigas de una ascensión por ásperas trochas y vargas muy empinadas, hagan parecer más grato todo lo que se siente cuando se ha llegado a la cima: se respira mejor, porque el aire es más puro y facilita el reposo del pulmón agitado…”.

“Esto aumenta sin duda las delicias de todas las perspectivas encumbradas; pero la de Santa Brígida es maravillosa además por sus peculiares circunstancias, por la combinación admirable de sus cuadros, por la gradación de las imágenes y por la brillantez de los objetos, cada uno de los cuales suscita poéticas reminiscencias e inspiraciones celestiales…”.


Imagen antigua de la ermita de Santa Brígida, sita en la cima del cerro del mismo nombre.

Tras la amplia descripción, con el objeto de embaucar al lector, presenta por fin el autor el verdadero objeto de su artículo:

“Más lo que con especialidad llama la atención en el cerro eremítico de Santa Brígida es la romería que los habitantes de Almodóvar, y señaladamente los jóvenes de ambos sexos, hacen al santuario el día 8 de octubre. Entre las costumbres que la sucesión de los siglos ha legado de unas en otras generaciones, permanece aún la que allí denominan el ojeo; no porque se hagan cacerías de reses mayores ni de otros animales, sino porque los mozos casaderos, aprovechando la ocasión de ver juntas y en el esparcimiento de la fiesta campestre a todas las solteras núbiles, ojean o echan el ojo a la que más se lo llena para novia o esposa.”

Pues bien, creo que ha quedado clara la costumbre del “ojeo”, que se celebraba el día de Santa Brígida, 8 de octubre y no el 1 de mayo que es cuando se saca a la Santa en procesion. Santa Brígida fue una santa sueca que vivió en el siglo XIV. Fue una religiosa católica, mística, escritora, y teóloga sueca. Se declaró santa por la Iglesia Católica en 1391 y es considerada además la santa patrona de Suecia, una de los patronos de Europa, y de las viudas. Vemos que fue una santa que estuvo casada, lo que, costumbres populares, le confería una capacidad especial para “entender sobre las parejas” como indica el texto:

“Y es notable en verdad que los inventores de esta romería casamentera no escogieran para su protectora a una santa virgen, pura e inmaculada, sino a una santa que, por haber gozado del consorcio, debía ser más entendida y mejor abogada en los arreglos matrimoniales.”


Vista panorámica de Almodóvar del Campo desde el S.O., desde una zona elevada cercana al cerro de Santa Brígida. (Foto de Manuel Corchado)

El texto continúa con una muy literaria descripción de la costumbre del “ojeo”, hoy desaparecida, al menos en la forma expuesta en el texto:

“El hecho es que en la fiesta del 8 de octubre todos los solteros almodovareños concurren rozagantes y bulliciosos a las alturas de Santa Brígida en busca de bailes alegres y juegos animados, preludio de amoríos pasajeros o permanentes. Allí no falta clase alguna de la sociedad: la rica propietaria, la honesta labradora, la pobre jornalera y la humilde pastorcilla, alternan en las danzas y diversiones con el señorito, el estudiante, el menestral y el rabadán, buscando cada cual pareja acomodada que le entretenga al contado y que le sirva a cierto plazo de compañera eterna de gozo y de pesares. Pudiera decirse que el ojeo de Santa Brígida es el embrión matrimonial del pueblo de Almodóvar, el plantel de su repoblación, el epílogo de sus incesantes generaciones, la puerta bautismal de los enlaces nupciales, y el origen fecundo del placer, del amor, de la maternidad de aquellos naturales. Razón sobrada hay para que ellos den importancia a este suceso y para que a mí me haya chocado.”

Tenemos que ponernos en situación que en el siglo XIX a partir de los 13-14 años las mujeres al dejar de asistir a la escuela, eran prácticamente recluidas en sus casas, saliendo únicamente para realizar alguna labor del hogar o ir a misa y siempre acompañadas, hasta que eran “rondadas” y se solicitaba a su familia el matrimonio por la familia de algún mozo. Por ello este día de Santa Brígida debía ser una fiesta muy esperada por ellos y ellas.

Vemos como el cerro de Santa Brígida, a parte de la tradicional romería del 1 de mayo en la que se saca a la Santa en procesión, también ha sido lugar de otras celebraciones populares y festivas. En la parte final de esta entrada del blog hemos transcrito el artículo completo para que podáis leerlo y disfrutarlo de forma completa, cosa que si tenéis tiempo os recomiendo. No he encontrado más referencias a esta celebración del “ojeo” el día de Santa Brígida más que en el texto que ha servido de base a esta entrada, por lo que si alguien tuviera alguna referencia adicional le ruego que me la envíe y así poder compartirla con todos con todos.

En conclusión, ya vemos como este cerro cercano al pueblo de Almodóvar del Campo y querido por todos sus paisanos ha sido y sigue siendo testigo de amoríos adolescentes, y esperamos que así siga siendo por mucho tiempo, aunque las costumbres vayan cambiando. Terminamos esta entrada con las palabras finales del artículo de Fermín Caballero, de agradecimiento a las gentes de Almodóvar:

“He aquí el edén, se dice uno a sí mismo; la mansión de las gracias, el paraíso de los deleites, la bienaventuranza de la juventud de Almodóvar, y el cuadro que más provoca la admiración de los forasteros. Aunque peregrino yo en aquella tierra de promisión, no puedo recordar sin complacencia y entusiasmo el sitio de Santa Brígida, las bellezas de Almodóvar y la bondad de sus hijos. En obsequio a tan gratas reminiscencias he trazado estas líneas, ya que de otra manera no me es dado significar mis sentimientos.”

Pagina 10 revista La Ilustración española y Americana; costumbres populares

Pagina 11 revista La Ilustración Española y Americana; costumbres populares

Transcripción del articulo publicado postumamente por Fermón Caballero en la revista La Ilustración Española y Americana en su número XXV con fecha 8 julio de 1877.

COSTUMBRES POPULARES.

SANTA BRÍGIDA EN ÁLMODÓVAR DEL CAMPO (I).

Para el viajero observador y filósofo que se consagra entusiasmado a escudriñar las bellezas de la creación y los caprichos del género humano, nada hay más interesante que los sublimes cuadros de la naturaleza y la originalidad de ciertas costumbres populares. Un paisaje encantador es un hallazgo inapreciable: una fiesta aldeana, sembrada de tradiciones y de moralidad, es el embeleso de una alma sensible e investigadora. Entre las ramificaciones ondulantes de la gran cordillera de Sierra-Morena, que los antiguos apellidaron Marianica por los muchos santuarios de la Virgen que pueblan sus cumbres y laderas, hay una que la ensancha y sirve de estribo hacia el septentrión, limitando por esta parte el celebrado campo de Almodóvar, y reparándolo del no menos célebre por su feracidad Valle Real de Alcudia.

En una de las mesetas de esta cadena, siempre verde, existe una devota ermita consagrada a la viuda Santa Brigida por la piedad de los vecinos de Almodóvar del Campo, no sé si en acción de gracias por creerse librados de alguna calamidad a ruegos de la Santa, o por otro acaecimiento notable ocurrido en el día de su festividad. Este pináculo, naturalmente pintoresco por su situación y horizonte, venerable por los sentimientos religiosos que inspira y la devoción con que lo frecuentan la villa y aldeas comarcanas, y señalado también por mil hechos históricos faustos y desgraciados de que fué teatro en la guerra contra los árabes, en la de la Independencia y en la última civil, que tanto ensangrentó el suelo de la Mancha, es sobre todo digno de memoria bajo el aspecto moral de las costumbres tradicionales que mantienen los almodovarcitos en sus romerías periódicas al santuario de su predilección. Cada pueblo, cada feligresía tiene su devoción particular, casi idolátrica, y el Dios de Almodóvar es Santa Brígida.

Desde este mirador sorprendente, atalaya de aquellas campiñas, vigía de las alturas aledañas, y natural observatorio del cielo y de la tierra, se perciben sensaciones agradabilísimas, que no son comunes a otras eminencias. Acontece generalmente que las fatigas de una ascensión por ásperas trochas y vargas muy empinadas, hagan parecer más grato todo lo que se siente cuando se ha llegado a la cima: se respira mejor, porque el aire es más puro y facilita el reposo del pulmón agitado; descansan los miembros de sus violentos esfuerzos; se esparce la vista entre multitud de objetos nuevos; percibe el olfato aromas propios de las plantas salutíferas, que viven en altas regiones; recréase el oído con los gorjeos de campestres avecillas, libre ya del monótono ruido de la población; el ánimo se complace de haber alcanzado el fin que se propuso al elevarse, y se envanece el hombre dominando las eminencias que le abromaban en el valle, que sólo le permitían un escaso horizonte hacia el cénit, y ahora le sirven de pedestal.

Esto aumenta sin duda las delicias de todas las perspectivas encumbradas; pero la de Santa Brígida es maravillosa además por sus peculiares circunstancias, por la combinación admirable de sus cuadros, por la gradación de las imágenes y por la brillantez de los objetos, cada uno de los cuales suscita poéticas reminiscencias e inspiraciones celestiales.

En primer término se mira, como avista de pájaro, la antigua villa de Almodóvar, debajo de escalonados y frondosos olivares, reclinada sobre varios altozanos en suaves declives; y si se observa por la horcajadura, colocándose en un peñasco, borde de la meseta, vuelto de espaldas, ofrecen una miniatura inexplicable la villa y sus contornos. Algo retirado a la izquierda se ve claramente el lugar de Tirteafuera, al que dio nombradla Cervantes haciéndolo cuna del doctor Pedro Recio, médico de Cámara del gobernador de Barataría.

Más distante, hacia el Norte, se descubren Villamayor y su castillo, escena de los arrebatados amores de Juan de Maraña, que ha sacado a las tablas un escritor de nuestros días. Por la derecha se divisa también la Argamasilla de Calatrava, con sus invernizas lagunas, y tangente a la misma cordillera yace hendida la cortadura de Puerto-Llano, de renombrados baños, donde buscan el remedio de sus dolencias inveterados males, y donde otros concurren a solazarse a título de enfermos. ¡Cuántas ninfas manchegas han recobrado aquí la salud para dicha de sus familias y satisfacción de sus admiradores!

Tendiendo la vista por el ocaso, al hilo de los reflejos occidentales, se descubren los espesos bosques de Mestanza, entretejidos de jaras y arbustos, y sólo habitados de ganado cabrío y fieras montaraces; y más en lontananza llegan a vislumbrarse los que sirven para las entibaciones de las ricas minas de Almadén, joya de nuestra Hacienda y elemento indispensable de cuantos metales preciosos extrae la minería de ambos mundos. No puede mirarse hacía estos parajes sin que la imaginación nos presente a sus moradores, ejemplo de los esfuerzos de la codicia humana, temblorosos unos, encorvados otros, y azogados los más hasta la médula, por arrancar de las entrañas de la tierra quintales de cinabrio, con que otros sin tocarlo se enriquecen. A lo sumo que ha llegado la filantropía financiera es a fundar hospitales donde tengan albergue los enfermos que hace. Por entre un collado hacia el N. E. se perciben distintamente, en último término, las torres y almenas de Ciudad Real, con su histórica puerta de Alarcos, tan entera como cuando entraron por ella el Maestre y caballeros de Calatrava, crudamente perseguidos por innumerable morisma.

Más lo que con especialidad llama la atención en el cerro eremítico de Santa Brígida es la romería que los habitantes de Almodóvar, y señaladamente los jóvenes de ambos sexos, hacen al santuario el día 8 de Octubre. Entre las costumbres que la sucesión de los siglos ha legado de unas en otras generaciones, permanece aún la que allí denominan el ojeo; no porque se hagan cacerías de reses mayores ni de otros animales, sino porque los mozos casaderos, aprovechando la ocasión de ver juntas y en el esparcimiento de la fiesta campestre a todas las solteras núbiles, ojean o echan el ojo a la que más se lo llena para novia o esposa.

Y es notable en verdad que los inventores de esta romería casamentera no escogieran para su protectora a una santa virgen, pura e inmaculada, sino a una santa que, por haber gozado del consorcio, debía ser más entendida y mejor abogada en los arreglos matrimoniales. Dicho se está que siendo la función como dedicada al escogimiento de consortes, así los como las jóvenes se esmeran cuanto pueden en el asco de sus personas, en la compostura de sus maneras, en la animación de su fisonomía y en agradarse mutuamente.

¿Cuándo es más seductora y pujante la juventud que al acercarse al acto sublime de la propagación? Si hasta las plantas obedecen a los instintos sexuales, ¿qué no sentirá un doncel que busca compañera, y la muchacha que aspira a cautivar con sus gracias un corazón embriagado de amores? El hecho es que en la fiesta del 8 de Octubre todos los solteros almodovareños concurren rozagantes y bulliciosos a las alturas de Santa Brígida en busca de bailes alegres y juegos animados, preludio de amoríos pasajeros o permanentes.

Allí no falta clase alguna de la sociedad: la rica propietaria, la honesta labradora, la pobre jornalera y la humilde pastorcilla, alternan en las danzas y diversiones con el señorito, el estudiante, el menestral y el rabadán, buscando cada cual pareja acomodada que le entretenga al contado y que le sirva a cierto plazo de compañera eterna de gozo y de pesares. Pudiera decirse que el ojeo de Santa Brígida es el embrión matrimonial del pueblo de Almodóvar, el plantel de su repoblación, el epílogo de sus incesantes generaciones, la puerta bautismal de los enlaces nupciales, y el origen fecundo del placer, del amor, de la maternidad de aquellos naturales. Razón sobrada hay para que ellos den importancia a este suceso y para que a mí me haya chocado.

Figúrome asistir a la celebración de aquella gran fiesta popular, confundido entre tantos mozalbetes y doncellas, y que dirijo una mirada penetrante sobre la lozana y bullidora muchedumbre. A un lado están la hermosa Rita y la encantadora Rosario, que con varios jóvenes recuerdan pasadas reuniones y aplazan otras muchas para lo futuro. Por otra parte se mueven los amables Fernando e Isabel, inseparables como los católicos reyes cuyos nombres llevan, y perfectos tipos de la juventud de La Serena. Acá descuella la sentimental Encarnación, la Díez de Almodóvar, capaz cuando declama de arrancar lágrimas al corazón más entero y varonil. Acallá retoza la linda Carmen, incansable en las danzas manchegas y cortesanas. De otro lado aparecen la robustísima Mariana y tantas otras gentiles chicas y esbeltos mozuelos llenos de vida y de voluptuosidad, rebosando ternura y ardiendo en deseos. En medio de la armonía de los instrumentos y de la algazara de la conciencia, se percibe una voz sonora que canta estas endechas:

Te vi, muy bien, un instante;
Fué nuestro amor pasajero,
Más, aunque ausente, te quiero
Como el más rendido amante
Y cumplido caballero.

Lejos estoy, es verdad,
Pero no olvido a mi amada;
Puede vivir confiada
Que me traje su beldad
En mi corazón grabada.

Y si a tu lado algún día
Volviese mi afán, trigueña,
Júrote, amable extremeña,
Que unido a ti quedaría
Como la ostra a la peña.

Y a estas cantilenas responden otras y sigue la melodía sin cesar, y la algazara crece por aquellas cumbres, y descienden en bandadas a la cerca, a repetir los bailes, y la concurrencia es toda animación y divertimiento.

He aquí el edén, se dice uno a sí mismo; la mansión de las gracias, el paraíso de los deleites, la bienaventuranza de la juventud de Almodóvar, y el cuadro que más provoca la admiración de los forasteros. Aunque peregrino yo en aquella tierra de promisión, no puedo recordar sin complacencia y entusiasmo el sitio de Santa Brígida, las bellezas de Almodóvar y la bondad de sus hijos. En obsequio a tan gratas reminiscencias he trazado estas líneas, ya que de otra manera no me es dado significar mis sentimientos. A las respetables Angustias, Peligros y Manuelas les envío aquí trascritos mis votos de gratitud y sincera amistad; a las demás, mis apasionados afectos.

FERMIN CABALLERO.
Barajas de Melo, 7 de, julio de 1847.

(I) Este notable artículo forma parto do la colección que de trabajos científicos y literarios que ha dejado inéditos el excelentísimo Sr, D. Fermín Caballero, cuyo fallecimiento tuvo lugar el 17 de junio de 1876. Debido este artículo a la amabilidad de D, Félix Caballero, hijo del ilustre finado, tenemos una verdadera satisfacción en darlo a conocer en LA ILUSTRACIÓN; rindiendo de este modo un justo tributo a la respetable memoria del Sr. Caballero, uno de los escritores más eminentes de nuestra patria.
En esta entrada vamos a volver a los orígenes de nuestro blog y vamos a enumerar unos cuantos utensilios imprescindibles en cualquier cocina de principios del siglo pasado. La mayoría de ellos tienen una versión actual, pero en ocasiones es tan moderna que sólo se utiliza en industria, y ya ha dejado de pertenecer a las cocinas de los pequeños hogares.




Máquina de rallar pan. Aunque nos parezca mentira era imprescindible, ya que el pan que no se aprovechaba y se quedaba duro había que rayarlo para poder empanar. Esta que vemos en la fotografía perteneció a la abuela Eulalia, y gracias a ella se pudieron empanar durante años unas de las mejores croquetas del mundo… claro, croquetas de la abuela.

Quita huesos de aceitunas. Se colocaba encima de una mesa con un agujero y un cubito debajo para ir recogiendo todos los huesos que sobraban, y las aceitunas, ya huecas, se rellenaban con pimientos, anchoas y almendras. Un completo delicatessen y una tarea digna del mejor chef!

Cortadora de patatas  para freir. La primera vez que vi esta herramienta pensé "esta claro que en esta vida está todo inventado". Con ella se cortaban las patatas muy finas y se freían en sartenes con abundante aceite. El truco para que estas patatas crujieran era la temperatura del aceite, que tenía que estar lo suficientemente caliente para dejarlas crujientes, pero sin pasarse para no quemarlas… ¡Todo un arte!

Pasa puré. Con él se trituraban los alimentos previamente cocidos para hacer el puré.

Partidor de almendras. Utensilio de lo más útil en toda buena cocina, ya que con las almendras se elaboraban abundantes dulces y sopas de almendras y, en ocasiones, machadas también se añadían a algunos guisos como la calderetas o las carnes en salsa.

Pelador de patatas. Lo cierto es que fue un utensilio poco utilizado, ya que se tardaba más en pelar una patata con la maquina que con un cuchillo.

Exprimidor para zumos. Se partían las naranjas y los limones, se colocaban encima del exprimidor y con el cono que vemos se prensaba la fruta para extraerles el zumo que salía por la parte de abajo directo al vaso.

Cuerno para sal. Era muy típico en los trabajos de labranza cocinar en mitad del campo y para ello se llevaba un cuerno para conservar y transportar la sal y otro igual para el aceite. 

Batidor. Se utilizaba para montar nata y claras de huevo para los postres y bizcochos, aunque era mucho más común hacerlo con batidoras de mano.
Molinillo de café. Se utilizaba, como indica su nombre para moler el grano de café.

Molinillo de trigo. Se utilizaba para hacer harina de trigo en pequeñas cantidades, para luego poder hacer pan en los hogares.

Máquina para hacer pasta. Es muy curiosa, ya que si os fijáis bien tiene tres rodillos diferentes, uno para la elaboración de fideos, otra para espaguetis y una tercera para pasta plana. Dependiendo del producto final elegido se pone la manivela en un rodillo o en otro.


Molino para hacer azúcar glass. Fue elaborado por un herrero de Puertollano y se utilizaba en la "Panadería Pizarro" para la elaboración de tortas dulces.

Las calderetas son platos que se basan en la cocción de alimentos hasta reducir el agua y/o vino con el que se cuecen. Pueden hacerse con carne, pescado y verduras. Se han considerado siempre comidas humildes por su sencillez, pero eso no quita ni un ápice de grandeza a su receta y sobre todo a su sabor. Se suelen cocinar en grandes calderos y cuando el tiempo lo permite al aire libre, lo que le da un carácter de plato para compartir entre un grupo de personas. Actualmente se preparan en días festivos o de campo, cuando se reúne un grupo de amigos o la familia.

Típica Caldereta de Cordero, cocinándose con fuego de encina.

Existen tantas recetas de calderetas como pueblos y comarcas, y dentro de cada receta cada cocinero tiene sus propias variantes. En su elaboración siempre se suelen aprovechar los alimentos típicos de la zona, así pues en Asturias son típicas las de marisco y pescado y en Extremadura o La Mancha son típicas las de cordero. En Navarra y Rioja, tierra de verduras y hortalizas, se preparan con éstas y con conejo y pollo, pudiendo citar la fiesta de la Caldereta de Gallinero de Cameros, que se celebra a finales de agosto. Hasta en Filipinas encontramos calderetas, quizá como vestigio del paso español por aquella tierra; allí se suelen hacer con vacuno, generalmente búfalo.

Podríamos seguir citando diferentes calderetas, pero en esta entrada nos vamos a centrar en la caldereta manchega y en particular en la caldereta que se realiza en la zona del Valle de Alcudia (Almodóvar del Campo, Brazatortas, Cabezarrubias del Puerto, y Veredas principalmente). Esta caldereta comparte como ingrediente fundamental con las otras calderetas manchegas y extremeñas el cordero, pero presenta una serie de peculiaridades que la hacen tener un sabor único, quizás el más profundo de todas las recetas de caldereta que podamos degustar. Las razones son fundamentalmente la simpleza de su receta y la calidad de la materia primas, sobre todo del cordero de la zona del Valle de Alcudia. Por ello, una buena caldereta del Valle de Alcudia no deja nunca indiferente, un plato ancestral que sin muchas variaciones se viene realizando desde el siglo XIV en nuestra comarca.


Comarca del Valle de Alcudia.

En esta caldereta la carne de cordero de la zona (Valle de Alcudia) y sus entrañas son los reyes. El cordero pasa por ser una de las carnes más apreciadas en nuestra comarca y es un legado de aquellos tiempos donde la trashumancia de ganados por nuestras cañadas reales era habitual, que no podemos dejar desaparecer. Los rebaños aprovechaban las vías pecuarias que atraviesan la zona y las dehesas del Valle de Alcudia. Así pues el origen de ese guiso lo podemos relacionar con la actividad de los pastores.

La alimentación natural y su cría en libertad hace que los corderos del Valle del Alcudia deban tener por derecho propio una denominación de origen protegida (D.O.P.) o una indicación geográfica protegida (I.G.P.), al igual que han hecho por ejemplo en Extremadura. Ya se están haciendo esfuerzos por potenciar la marca de Calidad de carnes del Valle de Alcudia, iniciativa que apoyamos. Asimismo la cocina basada en el cordero como las chuletillas fritas con ajos o la caldereta de cordero, a la que dedicamos esta entrada, debían ser el estandarte gastronómico en la comarca de Almodóvar.


Imagen del Valle de Alcudia.

Dicho esto vamos a repasar una de las recetas más clásicas de la caldereta del Valle de Alcudia, en todo caso también vamos a comentar pequeñas variantes de los ingredientes sobre la receta expuesta y que seguro harán las delicias de los que quieran prepararla.

Ingredientes (para 1kg de carne de cordero – 4 personas aprox.):

1kg de carne de cordero 
200 gramos de cebolla 
4 dientes de ajo 
100 gramos de hígado 
½  sesada de cordero  
 ½ litro de vino (blanco de uva airén) 
10cl de aceite de oliva 
Sal, agua y Pimienta (al gusto)

Su elaboración en la siguiente (tomo prestados algunos párrafos del libro “Costumbres y cocina manchega” de Carmen de Gregorio Arriaga). La carne tiene que trocearse y eliminar las partes de grasas. Picar la cebolla en trozos grandes y el ajo. En una sartén honda, poner el aceite en el fuego, añadir la carne y sofreír hasta que pierda el color rosado. A continuación agregar la cebolla, los ajos y el trozo de hígado de cordero. Cuando estén sofritos los ingredientes añadir el vino blanco, antes de ello retirar el trozo de hígado. Cuando éste se consume añadir el agua poco a poco, según vaya reduciendo y que siempre cubra a los ingredientes hasta que la carne quede blanda y bien cocinada (entre 1 y 2 horas). Cocer la sesada de cordero aparte. Con la ayuda de una paleta machacar el hígado que habíamos retirado junto con las sesadas en un almirez. Esto debe quedar como una pasta. Incorporarla al guiso para que éste espese y condimentar con pimienta negra, sal y las especias que se quiera. En este punto se puede añadir almendra machacada como más adelante explicaremos. Dejar cocinar hasta que la salsa quede densa. Al enfriarse, el caldo se consume, por lo que se tiene que tener en cuenta para darle su punto exacto.

Existen numerosas variantes, por ejemplo se le puede añadir pimiento junto con la cebolla o picar unos huevos duros por encima al presentarla; asimismo hay gente que no le pone la sesada de cordero cocida junto con el hígado, según gustos. También se le pueden añadir almendras cuando se hace el majado con los hígados. Las almendras se pueden machacar junto a los hígados, o comprar ya la almendra triturada (unos 150 gramos para la receta descrita); la almendra siempre dará un muy buen gusto a la salsa. Algunas variantes añaden otras especias además de la pimienta como azafrán para dar gusto y color o hierbas aromáticas típicas de la zona como tomillo o romero, e incluso alguna guindilla si gusta el picante; también se puede añadir unas hojas de laurel. En ningún caso a la caldereta del Valle del Alcudia se le añadirá pimentón, patata o tomate, ingredientes característicos de otros tipos de calderetas como la extremeña.


Rebaño de corderos en la zona del valle de Alcudia.

Vemos que la elaboración es relativamente sencilla, aunque para darle el punto adecuado se necesita práctica y experiencia pues no es fácil que a la primera salga un planto redondo, por ello si es la primera vez que la preparas será aconsejable, si tienes oportunidad, preguntar a gente de la zona para que te puedan explicar algunos trucos.

El cordero se erige como el ingrediente rey de este plato y su sabor, potenciado por el resto de ingredientes y la preparación, llena el paladar al degustarlo. Un plato sencillo, con gran personalidad y que es un claro ejemplo de comida sencilla y adaptada a los ingredientes y medios que existían en tiempos pasado en nuestra tierra. No dejéis nunca que podáis de preparar este plato y degustarlo con los amigos.

Os animo a compartir vuestros comentarios en el blog e indicarnos otras recetas, trucos y como preparáis cada uno de vosotros la caldereta manchega y en especial la del valle de Alcudia.


Lo mejor de todo, comerse la caldereta con los amigos.

Referencias:
Costumbres y cocina manchega. Carmen de Gregorio Arriaga. Biblioteca de autores manchegos (BAM).
Historias de las vides, vinos y Quijotes de la Mancha. Rene H. Montarcé-Rieu. Caja Rural de Ciudad Real.
Delicias de la Gastronomía Medieval. Odile Redón et al. Anaya & Mario Muchnik.
http://www.enciclopediadegastronomia.es/articulos/reportajes-gastronomicos/calderetas.html
Entradas más recientes Entradas antiguas Inicio

Autores

Jacinto Ruiz García-Minguillán, Patricia Ruiz Carmona y Jacinto Ruiz Carmona. Enamorados de los objetos antiguos, su restauración e historia; así como de las tradiciones y costumbres de nuestra tierra.

traductor/trasnlator/traducteur/Übersetzer/traduttore

Google-Translate-Chinese Google-Translate-Spanish to French Google-Translate-Spanish to German Google-Translate-Spanish to English Google-Translate-Spanish to Norwegian Google-Translate-Spanish to Portuguese Google-Translate-Spanish to Italian

Temas

Almodóvar del Campo historia costumbres objetos Personajes gastronomía aperos viajes instrucciones para suscribirse al Blog pintura

Entradas más vistas

  • Las partes de arado, el arreo y el tiro
    En el libro " Aperos y objetos olvidados " se muestran objetos que forman parte de arados que se utilizaban en el campo y de arreo...
  • ¿Aparato del "flis", "fly", "fli" o "Flit"?
    El otro día en una conversación, mi amigo Miguel C. me apuntó una indicación sobre unos de los objetos que contenía el libro Aperos y obje...
  • Primitivo Garach Espinosa. Maestro mayor del gremio de los zapateros sevillanos, con origen en Almodóvar del Campo.
    A media mañana de un día de primavera el sol continua desplazándose en su trayectoria cercana ya a su cenit. Todo parece seguir la rutina d...
  • El lugar de la Mancha...
    En un lugar de La Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme… Así empieza su discurso Cervantes, y a fe mía, que los investigadores han ...
  • Una arroba de vino y una fanega de tierra. Como medían en tiempos pasados
    La fanega, la arroba, la vara o el celemín eran medidas de uso común para medir distancias, superficies y volúmenes. La globalización y ado...

Busca en el blog

Licencia

Licencia de Creative Commons
Aperos by Jacinto Ruiz Carmona is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional License.

Categorías

  • Almodóvar del Campo 38
  • historia 37
  • costumbres 19
  • objetos 13
  • Personajes 12
  • gastronomía 9
  • aperos 6
  • viajes 4
  • instrucciones para suscribirse al Blog 1
  • pintura 1

Nos ven desde...


Large Visitor Globe

Contador de visitas

Archivo del blog

  • ▼  2019 (1)
    • ▼  abril (1)
      • El pueblo se defiende. La incursión carlista del a...
  • ►  2018 (4)
    • ►  diciembre (1)
    • ►  noviembre (1)
    • ►  abril (1)
    • ►  febrero (1)
  • ►  2017 (13)
    • ►  octubre (2)
    • ►  septiembre (1)
    • ►  agosto (1)
    • ►  junio (2)
    • ►  mayo (1)
    • ►  marzo (2)
    • ►  febrero (2)
    • ►  enero (2)
  • ►  2016 (26)
    • ►  diciembre (2)
    • ►  noviembre (2)
    • ►  octubre (3)
    • ►  septiembre (2)
    • ►  agosto (2)
    • ►  julio (1)
    • ►  junio (3)
    • ►  mayo (3)
    • ►  abril (2)
    • ►  marzo (2)
    • ►  febrero (2)
    • ►  enero (2)
  • ►  2015 (39)
    • ►  diciembre (3)
    • ►  noviembre (2)
    • ►  octubre (3)
    • ►  septiembre (3)
    • ►  agosto (4)
    • ►  julio (5)
    • ►  junio (4)
    • ►  mayo (5)
    • ►  abril (3)
    • ►  marzo (3)
    • ►  febrero (4)
Seguir a @Aperosyobjetos

video del libro

descarga el libro Los Sombreros de Jacinto

Pincha aquí para descargar el libro en formato pdf

descarga el libro Aperos y Objetos Olvidados

Pincha aquí para descargar el libro en formato pdf

Pincha aquí para descargar el libro en formato epub para ibooks

Copyright © 2016 Aperos. Created by OddThemes | Distributed By Gooyaabi Templates