Aperos

Hemos creado este Blog, a partir de la publicación on-line del libro "Aperos y Objetos Olvidados", con la idea de compartir con vosotros un patrimonio que con los años se está perdiendo, historias de objetos, historias de costumbres e historias de personas, en definitiva nuestra historia. Un abrazo a todos y esperamos que disfrutéis de su lectura.

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© Jacinto Ruiz Carmona. Con la tecnología de Blogger.
Las fiestas de septiembre de Almodóvar del Campo ya están próximas y todo el pueblo comienza a prepararlas. Estas fiestas se celebraran para conmemorar los patrones del pueblo y en ellas se realizan los tradicionales encierros. Los diferentes actos que se llevan a cabo en las fiestas y la forma de celebrar éstas han ido evolucionando en el tiempo y es interesante saber cómo nuestros tatarabuelos y bisabuelos celebraban estos días; ya que existen costumbres que permanecen prácticamente intactas pero otras sí que han cambiado. En las próximas dos entradas vamos a repasar a través de diversos artículos que hemos recopilado en la prensa como se celebraban la fiestas hace unos 100 años.

Entrada del encierro en la plaza Mayor, año 1928.

En las fiestas de septiembre del año 1906 como evento central de las fiestas se organizaron unos juegos florales, lo que viene a ser un certamen o concurso literario. Este ambicioso concurso tenía como fin solemnizar las fiestas, tuvo 8 categorías y su celebración fue publicada en el diario ABC el 31 de Agosto. Esto nos da idea de la repercusión del mismo. El desenlace del concurso lo hemos encontrado en el número 44 del Diario de la Mancha de fecha 21 de septiembre. 

Extracto Diario ABC 31-8-1906, pagina 14.

A continuación os trascribo los ganadores en cada categoría.

  • Primer tema. Poesía lírica de libre elección y libertad de metro. Premio de Honor. Flor natural. Ganador: D. Jesús Cencillo Briones de La Solana.
  • Segundo tema: origen y desenvolvimiento de la ciudad de Almodóvar del Campo. Ganador: D. Emilio Gallego de Almodóvar del Campo.
  • Tema tercero: Cuento de costumbres manchegas. Ganador: D. Eloy Cañizares de Ballesteros. 
  • Tema cuarto. Biografía y estudio de la obra del insigne Maestro Beato Juan de Ávila. Desierto.
  • Tema quinto. Himno a la libertad, poesía. Ganador: D. Ubaldo Ruiz Gómez de Almodóvar.
  • Tema sexto. Influencia de la fiesta del árbol en la cultura de los pueblos. Ganador: D. Eladio León, Doctor en Medicina de Minas de San Quintín.
  • Tema séptimo. Estudio sobre la educación de la mujer. Ganador: Tomas Martínez, abogado de Ciudad Real.
  • Tema octavo. La agricultura en la región manchega, su estado actual y medios para mejorarla. Ganador: D. Carlos Morales de Ciudad Real.

Sobre los textos ganadores no tenemos datos, sería una buena noticia rescatar alguno de ellos. En todo caso Almodóvar del Campo ha sido y es un pueblo de toros y estos festejos centran gran parte de las fiestas. En el número 39 del Diario de la Mancha de fecha 15 de septiembre de 1906 se describe como se realizaban los encierros en aquellos años, que posiblemente venía a ser como se llevaban celebrando cientos de años. Rescatamos alguno de los párrafos que nos han parecido interesantes:

Diario de la Mancha, número 39 de fecha 15 de septiembre de 1906.

“Grupos de gentes cabalgando en caballos lujosamente enjaezados cruzan una y 100 veces, por las calles al trote y refrenan para que hagan piruetas cuando pasan por balcones que alegran lindísimas muchachas”.

“En las afueras de la población en la Cerca y en Marta, un hormiguero de gente viva de aquellos sitios aguardando a pié firme a pleno sol que abrasa sus músculos la proximidad del ganado. Cuando este se vislumbra. Aquella multitud empieza a replegarse hacia la Glorieta del Carmen desde la cual los menos ágiles ven pasar el encierro”.

“Los chiquillos con sus estridentes y ensordecedoras voces y chillidos anuncian que se acerca el momento; empiezan a entrar pelotones de mozalbetes en la calle que jadeantes yen descomunal carrera preceden al ganado y van tomando puestos en las puertas y ventanas que a su paso encuentran libres; y de pronto se destacan los jinetes primeros que vienen a la cabeza del ganado, el cual ya dentro de la calle pasa por ella a carrera tendida envuelta en una nube de polvo y en una oleada de carne humana que jadeante su sudorosa lo acompaña hasta la plaza”.

Traída de toros por las explanadas, año 1952.

La descripción es bastante clara de cómo se realizaba el encierro. Se traía a los toros desde el campo a través de las explanadas, la glorieta del Carmen y la Corredera hasta la 
Plaza Mayor. Los toros iban guiados por caballos. La gente corría delante de los toros en su camino subiéndose a ventanas. Por aquel entonces no había atajadizos. El encierro consistía en traer a los toros hasta la plaza, donde se encajonaban en una cerca en la calle Toril para luego lidiarlos en capeas o corridas. Difieren de los actuales, en los que se suelta a los toros por las calles, en que eran, por poner un ejemplo práctico, más parecidos a lo podemos ver actualmente en San Fermín, una única carrera al día. Los encierros se realizaban por las mañanas, y una vez los astados llegaban a la plaza se dejaba luego algún toro en ella para que la gente se divirtiera. Se hacia un descanso para comer y por la tarde continuaban los festejos en la plaza. En aquellos años la plaza Mayor y su entorno eran el punto central de las celebraciones.

También había reina de las fiestas y en el año de 1906 la agraciada con ese título fue la señora Dª. Luisa Boada, sobre la cual el corresponsal se deshace en alabanzas.

“La elección ha sido acertadísima, pues recae en una señora que además de las cualidades de virtud y talento de que se halla adornada, tiene una interesante figura y es lo que se llama toda una real moza”.

Por las tardes tras los festejos taurinos se celebraban bailes y verbenas en el Casino y en casas de particulares, pero la descripción de esos festejos lo dejamos para la próxima entrada.

continuará...

...Viene de la parte 1ª

A principios de los años 50 Jacinto y Manolo se plantean realizar una restructuración del antiguo molino de los Porras, con el fin de modernizar las instalaciones y aumentar la capacidad de producción. En el año 1952 se realiza el proyecto. Se ejecuta éste y en 1954 entra en funcionamiento la nueva fábrica. La obra la ejecuta Gabriel “el albañil”, también participó en temas de carpintería Serapio y el taller de Julián Carrero. Esta ampliación fue financiada totalmente por Jacinto y Manolo a través de préstamos bancarios.


Inauguración de la ampliación de la Fábrica. El niño de la foto es Jacinto Ruiz García-Minguillán, esta situado al lado del abuelo Manolo y del Tío Jacinto.

La nueva fábrica es el edificio más alto y nuevo que puede verse a día de hoy en el recinto de la fábrica. Utiliza en la molienda el sistema Verdú, desarrollado por la casa de Alcoy y que posteriormente se trasladó a Valencia, Verdú y Cía. La fábrica tenía una longitud trabajante de 4 metros, con 4 compresiones de medio metro y cuatro trituraciones de medio metro. La longitud trabajante era una medida de la capacidad de producción de las fábricas de harina de aquella época, a más longitud más producción. La longitud trabajante declarada de la molineta de los Porras era de 1,3 m, por lo que vemos que la ampliación aproximadamente triplicó la capacidad de producción de la fábrica. En la nueva fábrica los elevadores funcionan con canjilones y todas las transmisiones se hacen con correas de cuero. La fábrica es movida por un motor eléctrico. El edifico está realizado con forjados de madera de pino de Cuenca y muros de fábrica en fachada. La madera amortigua muy bien las vibraciones inducidas por la maquinaria, en especial de las que ciernen la harina, llamadas planchistes.


Vista de los molinos de la ampliación de la fábrica. Estos molinos todavía se encuentran moliendo trigo.

A esta nueva fábrica le ponen el nombre de La Purísima, por la devoción a la Inmaculada Concepción y como un juego de palabras con el nombre de la tía Pura. El nombre de La Purísima fue común en varias fábricas de harina de la época, también como señal de un incipiente marketing dando a entender, a través del nombre de la marca, la buena calidad del producto. El logotipo que se luce en los sacos es la Inmaculada Concepción de Murillo, la cual también está representada en la fachada principal del edificio de la fábrica con un embaldosado cerámico.

En aquella época en Almodóvar había tres fábricas de harina. Nosotros que éramos la más pequeña de las que había en Almodóvar y llegamos a moler 15.000 kg diarios de trigo, El Porvenir que era la fábrica de las hermanas Puldain y tenía una capacidad para moler 50.000-60.00 kg diarios de trigo y la Electro-Harinera-Panificadora se situaba en un término intermedio con 35.000-40.000 kg diarios de trigo. El Porvenir llegó a trabajar en 2 o 3 turnos, nosotros llegábamos como mucho a 16 horas porque era un negocio familiar y el cuerpo ya no daba para más.


Diagrama de molturación del proyecto de ampliación de la fábrica.

El transporte del trigo y de la harina hasta las panaderías era complicado, dado el estado de las carreteras y que en muchos casos se hacía con carros. El abuelo y el tío compraron una camioneta que permitía transportar hasta 1.500 kg de harina con el fin de agilizar las entregas y poder llevar harina a poblaciones cercanas. Posteriormente compraron otras dos camionetas, una de la marca Chevrolet y otra de la marca Dogde (“el carnero”) ambas de 3000kg. La camioneta Dogde fue comprada a las minas de Gomeli que estaban en el campillo. Como chóferes trabajaron Ángel Morales Pérez-Serrano (1955-1957) y Jerónimo Romero González (1958-1963).

La competencia era muy alta dado el desajuste existente entre la capacidad de molturación existente en el país y el estancamiento de la producción y consumo de harina. Este desajuste estructural trajo consigo que se realizaran una serie de restructuraciones del sector en los años 60. Básicamente la restructuración consistió en “achatarrar” metros de longitud trabajante, aproximadamente la mitad de la existente. Las fábricas que quedaron en servicio pagaron a las que se cerraron. El problema fue que muchas fábricas ya cerradas o con baja producción cobraron el canon. Se estima que la mitad de los metros que se quitaron ya no estaban operativos. Por ello, al final esta restructuración salió cara a los que se quedaron y no sirvió para eliminar competencia. En nuestro caso el abuelo y el tío pagaron un millón de pesetas de aquella época, que no les sirvió de mucho.


Anuncio de la Fabrica en el diario Lanza en 1984.

En 1970 los altos intereses de los créditos, necesarios para "mover" el negocio, los cuales estaban sobre el 15%, literalmente se comían el beneficio. Esto unido a la entrada de grandes fábricas en el sector y a la restructuración anteriormente comentada, que no dio los frutos esperados, hace que decidan cerrar la fábrica. Durante los siguientes años la familia se dedicó a la agricultura, sobre todo porque teníamos arrendada la finca de Los Carretones, cercana a Tirteafuera.

En el año 1972 un panadero de Puertollano, Vicente Moreno propone a Jacinto y José Manuel Ruiz, hijos de Manuel Ruiz y sobrinos de Jacinto Pérez-Serrano, la apertura de nuevo de la fábrica. Limpian la fábrica completamente durante 3 meses y se reabre en 1972. En esta nueva etapa la gerencia del negocio recae sobre Jacinto y José Manuel a los que traspasan el negocio. Hubo algunos problemas legales en la reapertura ya que la administración dijo que habíamos perdido los derechos industriales, pero la consideración de paralización temporal de un negocio familiar ganó la demanda que se interpuso, y permitió que se pudiera reabrir. El comercio del trigo estaba controlado por el SENPA (Servicio Nacional de Productos Agrarios) y todas las transacciones se realizaban con la administración de por medio. A principios de los 80 se liberaliza el sector y se empieza a comprar directamente el grano a los agricultores. En este punto tenemos que recordar al último “Jefe del Silo” que hubo en Almodovár, José Hernández del Amo, que siempre aconsejó a Jacinto y José Manuel en todas las cuestiones relacionadas con el trigo.


Manuel Ruiz y Jacinto Ruiz trabajando en la fábrica.

Inicialmente las panaderías de Puertollano eran nuestro cliente principal y nos movíamos en un negocio bastante local. Estaban las panaderías de Victoriano Blanco, Pizarro, Vicente Moreno, Antonio Romo, Jesús y Luis Carrión, Hermanos Madrid y Balsera. Como anécdota de la relación que existía con los panaderos, indicamos que Victoriano Blanco y Pepe Pizarro estuvieron en el Bautizo de Jacinto Ruiz García Minguillán en el año 1948.

Durante los años 80 se realizaron pequeñas obras en la fábrica como la ampliación del patio, disposición de depósitos de limpia, adelantadores de molienda, filtros de aire, pesadoras y depósitos de harina… todo ello con el fin de aumentar la capacidad de molienda y poder atender a una demanda creciente y exigente. En los años 80 y 90 se estuvo llevando harina, aparte del mercado más local, a Ciudad Real, Toledo y Madrid. En esta época trabajaron y colaboraron con nosotros, Cayetano Molina, José Luis de Gregorio, Pascual Sendarrubias, Juan Monsalves, y Carmelo Pérez-Serrano. La fabrica también ha participado en los últimos 20 años en la lonja de cereales de la provincia, sitio donde se fijan precios de referencia para los productos agrarios, como comercializador de cereales y harinas.


Noticia en la revista Empresa en el número correspondiente a febrero de 1999. 

La evolución del sector de la producción de harina en estos 100 años es digna de estudio. Como datos indicamos que en los años 70 existían en España alrededor de 2.200 fábricas, actualmente quedan 130 aproximadamente. En la provincia de Ciudad Real había unas 67 fábricas y hoy quedan 6. En 2014 el 5% de las fábricas elaboraron el 95% de la harina en España, por lo que los pequeños productores deben de buscar nichos muy específicos donde no llegan estas grandes fábricas. Las grandes fábricas controlan el precio del producto y es difícil competir con ellas.

Otro dato curioso es la evolución de los envases, en los años 30 se envasaba en sacos de yute de hasta 100 kg. Posteriormente se comenzaron a utilizar sacos de 80 kg que fueron sustituidos desde mediados de los años 60 hasta bien entrados los 90 por envases de 50Kg. En los años 80 se comienza a envasar en sacos de papel, más higiénicos. Actualmente los sacos son de 40 kg o incluso de 25 kg, más manejables y cumpliendo los requisitos de riesgos laborales que establece Europa.


José Manuel Ruiz García-Minguillán junto a unos sacos de harina para rebozar.

Jacinto Ruiz se jubiló en 2013 y José Manuel todavía continúa con la molienda, la fábrica que básicamente se inauguró en 1954 con las reformas realizadas posteriormente. La fábrica sigue con el mismo nombre y el mismo logotipo. “Siempre ha sido un negocio difícil pero con lo que ha dado se ha podido criar a la familia. A la fábrica le hemos tenido mucho cariño y sobre todo hemos trabajado mucho en ella”, me dicen mi padre y mi tío. Se deberían mantener algunas de estas fábricas, junto con otras pequeñas industrias que han ido desapareciendo progresivamente o cambiando en su forma, como bodegas o almazaras para que la juventud actual vea como se trabajaba antes y el esfuerzo que realizaron nuestros abuelos para levantar el mundo que disfrutamos en nuestros días, y de esta forma saber apreciar mejor lo que tenemos.


El abuelo Manolo, al que dedicamos esta entrada junto al tío Jacinto, en su fábrica.
Ya llevamos 6 meses con vosotros y os tenemos que agradecer el apoyo que nos habéis dado desde el principio. A lo largo de este tiempo muchos nos habéis ido conociendo y poco a poco vais siendo más los seguís el Blog. Hoy vamos dedicar la entrada a hacer un resumen de los contenidos que hemos estado compartiendo con vosotros. En el texto al pinchar sobre las palabras subrayadas se os abrirá la entrada correspondiente para que podáis consultarla.


Portada Libro aperos y objetos Olvidados.

Como sabéis el blog nació a partir de la publicación on-line y gratuita del libro “Aperos y Objetos Olvidados”, libro en el que repasábamos diferentes objetos que se utilizaban en labores del hogar y agrícolas a principio y mediados del siglo XX. Viendo lo bien que nos lo pasamos escribiendo y editando el libro nos animamos a seguir escribiendo sobre objetos y otras historias con un Blog propio; así pues nos embarcamos en la aventura de comenzar a escribir y compartir con vosotros diferentes contenidos.

Tras una entrada de presentación allá por febrero continuamos continuamos con otra hablando de los objetos de esparto. Una visita que hicimos al Museo Arqueológico Nacional nos animó a ello. Seguimos ese mes con una historia curiosa sobre el aparato del “flis” y los posibles origenes de su nombre. La tercera entrada la dedicamos a las trébedes, ya que diversas personas nos indicarnos que se nos habían olvidado en el libro (y tenían razón) y es un objeto que no puede faltar en cualquier colección de objetos antiguos sobre el campo.

El mes de marzo lo comenzamos escribiendo sobre los lebrillos de Fajalauza, fábrica de cerámica muy popular en granada. Llegamos al Día de San José y, como no, una entrada estuvo dedicada a un dulce típico, las flores manchegas, que elaboran nuestra madre Pepa y nuestra tía Pina para celebrar el citado día. Repasamos la receta y su elaboración ¡Que buenas que están y que pinta tienen las de la foto!. La siguiente entrada la dedicamos a las candelarias, celebración típica en ciertas zonas de España; repasamos su posible origen y la forma en que se conmemoran, haciendo hincapié en las celebradas en Almodóvar del Campo.


Las flores machegas.

En el mes de abril comenzamos a introducir algunas entradas sobre historia de nuestro pueblo, y dada la aceptación que tuvieron hemos continuado hasta el día de hoy con esa línea. La primera entrada repasaba las Relaciones topográficas solicitadas por Felipe II y a partir de ellas dibujamos como podría ser la vida en Almodóvar del Campo en el siglo XVI. También escribimos otra entrada sobre las tiendas de ultramarinos, típicas a finales del siglo XIX y XX y que actualmente se están viendo superadas por supermercados y establecimientos “low cost”. Fueron un lugar, además de para realizar la compra, la gente del barrio iba a hablar y contar sus vivencias. Su olor, decoración y la personalidad del dueño impregnaban personalidad a estos pequeños que poco a poco están desapareciendo. El mes lo acabamos hablando sobre las diferentes partes del arado, entrada que nos pareció interesante escribir con el fin de que aquellas personas que leyeran el libro “Aperos y Objetos Olvidados” también pudieran localizar las piezas en el conjunto del arado y arreo.


Situación de la desaparecida ermita del Espíritu Santo.

Mayo ha sido de los meses más prolíficos en entradas. Comenzamos hablando sobre la desaparecida ermita del Espiritu Santo y el Bacín de la Reina. A partir de una conversación con Carmen de Gregorio, ésta nos facilitó la ubicación de la ermita e investigando algo sobre el tema completamos un interesante entrada. Continuamos publicando una entrevista a un joven Alfredo Palmero que le realizaron en 1920, en el periódico local El Defensor; en ella nos muestra su carácter y nos cuenta cosas sobre sus vivencias en Madrid y planes de futuro. La administración e industria en Almodóvar en 1879 fueron objeto de otra entrada. Los datos los obtuvimos a partir de la primera edición del anuario Bailly-Bailliere y con estos datos nos podemos hacer una idea de cómo era nuestro pueblo, en el ámbito administrativo y comercial a finales del siglo XIX. El trato que se dio en diversos medios escritos a un suceso que acaeció en la ermita de San Antón, la caída de un rayo, en 1889 ocupo otra entrada. El mes lo terminamos contando las aventuras de Pepe Vallhonrat, vecino de Almodóvar y que en sus andanzas acabó actuando en el mismo Broadway (Nueva York), con este curriculum deberíamos ponerle una placa en el Teatro (y otra en algún bar dadas sus correrías). La genial carta dirigida al secretario del Ayuntamiento en aquel tiempo, Robustiano Trujillo, es más que motivo para leer la entrada.


Articulo en el defensor con la carta escrita por Pepe Vallhonrat.

Llego junio y con el comenzó el verano. La caldereta de cordero ocupó nuestra primera entrada; repasamos la receta original de esta zona y homenajeamos a su ingrediente principal, el cordero del valle de Alcudia. Este mes publicamos una entrada sobre objetos de cocina imprescindibles a mediados del siglo XX, tales como una máquina de rallar pan, un pelador de patatas, una batidora o un cuerno para conservar la sal. incluimos fotografias y descripciones de los objetos presentados. Tras esta entrada escribimos otra sobre una costumbre desaparecida actualmente y que llamó la atención de Fermín Caballero, en un viaje que realizó a Almodóvar a mediados del siglo XIX, el “ojeo” de los mozos en el cerro de Santa Brígida. Mozos y Mocitas quedaban el día de santa Brígida en el cerro donde se encuentra la ermita de la Santa para pasar un día de campo y “echarse un ojo”. El mes termina con una entrada más técnica, a petición de algunos lectores, dedicada a explicar los pasos para suscribirse al blog.


La caldereta de cordero.

En julio presentamos en dos entradas un texto libre que escribimos en base a la documentación que encontramos sobre la última ejecución pública que se realizó en Almodóvar (parte 1 y parte 2). El pueblo se alzó en contra de la aplicación de la pena capital aunque esta se llevó a cabo finalmente. Continuamos con una curiosa historia sobre los encierros y nuestro Santo, San Juan Bautista de la Concepción. El Santo describe en uno de sus escritos como eran los encierros cuando él era un niño. Dado el año de nacimiento del santo, 1561, las referencias en el texto son anteriores a 1591, año en el que encontramos las primeras referencias escritas de los encierros. Posteriormente escribimos sobre los objetos que encontramos en un mercadillo de objetos antiguos que visitamos durante las vacaciones de este verano en un pueblo en el sur de Francia, Sare, donde encontramos multitud de objetos curiosos. Para finalizar el mes presentamos la primera parte de la historia de la fábrica de harinas La Purísima (parte 1), el negocio de la familia, merecido homenaje a nuestros padres, abuelos y tíos. Esta 1ª parte abarca desde aproximadamente 1920 a 1952.


Los reos de Almodóvar  7 de diciembre de 1892. El Liberal Madrid.

Hemos repasado en esta entrada todo lo escrito hasta el mes de julio. Agosto lo comenzamos hablando sobre el pisto manchego, pero hemos pensado que antes de continuar con una nueva publicación era buena idea parar una semana y hacer un resumen de lo publicado, para aquellos que no nos habéis seguido desde el principio podáis de un rápido vistazo conocer las entradas publicadas.

Poco a poco y pasito a pasito seguiremos escribiendo nuevas publicaciones que esperamos sean de vuestro interés. Asimismo estamos abiertos a vuestros comentarios y os animamos a que los compartáis con nosotros a través del blog , facebook o twitter. Gracias a todos y continuamos…


Los encierros de Almodóvar del Campo, años 60.













La entrada de hoy la vamos a dedicar al pisto manchego y a todas las madres y abuelas que lo cocinan. El pisto es un plato típico de nuestra zona y que se suele preparar en verano, aprovechando los productos de temporada. En resumen es un guiso de tomates y pimientos cocinados en aceite de oliva. Pistos y recetas parecidas los hay en diversas formas en todo el área mediterranea. Así pues, nos encontramos, entre otros, con la piperrada vasca, la sanfaina catalana, la alboronía, que fue precursora del actual pisto en Andalucía y Castilla, la ratatouille provenzal (Francia) o la shakshuka que se come en el norte de África, pero entre todos hoy toca destacar la figura del pisto manchego.


El pisto manchego en todo su esplendor. 


La palabra pisto, cuyo origen proviene del latín pistus (machacado), nos evoca a algo desordenado o revuelto, característica fundamental del plato, al quedar sus ingredientes mezclados completamente al final de la elaboración. El origen de la receta no está claro pero la siguiente leyenda nos sugiere un bonito inicio para la receta. En el siglo IX llegó a la corte cordobesa un poeta, gastrónomo, músico y cantante llamado Zizyab, el cual fue especialmente famoso por introducir refinadas costumbres orientales en la citada corte. Una receta que introdujo fue la que se sirvió en la boda de la princesa Al-Buran con el califa abbasi Al-Ma’mün, hijo de Harum-al-Rasid,  el califa inmortalizado en los cuentos de Las Mil y Una Noches. Al plato creado para tal ocasión, lo llamó al-burmayya, en honor a la princesa desposada, y este plato parece ser el origen de la alboronía, que como hemos indicado fue un precursora del pisto. Zizyab  indica que el plato se confeccionaba como una fritura en aceite de oliva de berenjenas, calabacines, cebolla y membrillo. Con la llegada de nuevos alimentos de América y su adaptación a nuestra huerta se cambió en el siglo XVI el membrillo por tomate y pimiento, naciendo así el popular pisto, en un sentido genérico. La receta se simplificó en La Mancha quitando otros ingredientes con el fin de aprovechar las hortalizas de temporada, dando así origen al pisto manchego.



Pimientos verdes y tomates, ingredientes fundamentales.

La peculiaridad del pisto manchego frente a otros es sobre todo la simpleza de su receta, la cual contiene menos ingredientes que el resto de recetas del mismo tipo. Es increíble como con solo tres ingredientes, pimiento verde, tomates maduros y aceite de oliva, sino contamos la sal, se pueden conseguir tantos matices diferentes de sabor, los cuales nos llegan a incitar a decir a cada uno de nosotros la frase de “¡el mejor pisto es el de mi madre!”. El tamaño de los trozos, la proporción entre tomate y pimiento, la cantidad de aceite, el tiempo de cocinado… en fin cada pisto es único. Otro factor de éxito de esta receta ha sido su capacidad de conservación, ya que el pisto se cocina un día y se puede llegar a comer unos días más tarde, tomando algunas medidas básicas para su conservación, ¡vamos! lo de conservar en sitio seco y fresco que vemos en todas las etiquetas. También se puede embotar recién hecho para que aguante varios meses utilizando alguna técnica como el método Appert (embotamiento al baño maría); os dejo algún link al final de la entrada para que podáis ver como embotar el pisto y disfrutarlo en invierno.



A continuación vamos a explicar brevemente como se elabora del pisto manchego. Para ello voy a tomar prestadas algunos comentarios del libro Costumbres y Cocina Manchega de Carmen de Gregorio.


Ingredientes:
  • 1Kg de pimientos verdes.
  • 1 Kg de tomates.
  • 12,5 cl de aceite de oliva virgen extra (se puede usar más si gusta más aceitoso)
  •  sal al gusto. 

Pimientos troceados, preparados para la elaboración del pisto manchego.

Tomates troceados, preparados para la elaboración del pisto manchego.

Hay que lavar y limpiar bien los pimientos, cortarlos en trocitos, limpiando bien todos los trozos de semillas. También lavamos los tomates, les quitamos la piel y los troceamos. En un sartén honda ponemos el aceite a calentar, cuando éste esté caliente incorporamos los pimientos y los dejamos freír dándoles vueltas con una paleta. Para evitar que se queme el pimiento, el fuego debe ser suave. Cuando los pimientos estén algo hechos se añaden los tomates. Se deja cocinar todo y con la paleta se va dando vueltas a la mezcla y a su vez troceándola más. En la parte final de la cocción, cuando la mezcla esté blanda, se añade sal y se deja cocer unos minutos más. El tiempo de cocción será el necesario para que la mezcla quede homogénea y con una textura blanda. En la receta presentada la proporción de tomate es igual a la de pimiento verde, 1 Kg, pero según el gusto de cada uno se puede aumentar la proporción de tomate hasta llegar como mucho al doble que de pimientos. Si el tomate deja un gusto muy ácido en el pisto se puede corregir con una cucharadita de azúcar al final de la cocción. Asimismo la cantidad de aceite se puede modificar a gusto del cocinero, en todo caso y aun cuando sea un plato eminentemente untoso, en  mi opinión, conviene no pasarse para que no quede excesivamente aceitoso.


Pisto manchego cocinándose.

A la hora de servirlo entramos en un terreno más personal, hay gente que le gusta revolverlo con unos huevos otros gustan servirlo sobre una rebanada de pan tostado o frito, o mezclarlo con magro de cerdo (frito aparte) o jamón, en todo caso el pan es su mejor acompañamiento. Así pues que no os den gato por liebre, el pisto manchego es solo con pimientos verdes y tomate,  ya que muchos restaurantes acaban sirviendo pistos con cebolla, berenjena o calabacín y los denominan manchegos siendo más una especie de ratatouille que pistos manchegos. En conclusión, solo o acompañado, como plato principal o guarnición, caliente o frío, el pisto es un plato para disfrutarlo y evocar en su compleja simpleza el sabor de una de las recetas más sabrosas que tenemos en la Mancha.

Pisto manchego listo para comer, sobre una rebanada de pán. ¡¡Que bueno!!

Referencias:

Luján, Néstor (2005). Tusquets, ed. El libro de la cocina española. Juan Perucho (segunda edición). Barcelona: Los 5 sentidos. p. 411. ISBN 84-8310-877-1.

http://www.revistaiberica.com/el-pisto-receta/ ( Luis Medina)

Costumbres y Cocina Manchega. Carmen de Gregorio. Biblioteca de Autores Manchegos.Diputacion de Ciudad Real. 2002

http://eu93.blogspot.com.es/2011/08/pisto-en-conserva.html

http://www.recetaspieras.com/2013/09/05/conserva-de-tomates/


Hoy vamos a publicar una entrada muy especial en el blog, ya que la vamos a dedicar al negocio familiar, la fábrica de harinas La Purísima sita en Almodóvar del Campo. Fábrica que fundaron el abuelo Manolo y el tío Jacinto. Vamos a repasar la historia desde sus inicios y comentar algunas curiosidades. La información presentada en esta entrada ha sido facilitada por mi tío José Manuel y mi padre Jacinto Ruiz García-Minguillán. Parte la historia, que ahora hemos ampliado y detallado, ya fue publicada en un artículo en la revista Gentes de Almodóvar que escribió José Manuel Ruiz García-Minguillán en su número 13. Dada la extensión final de la entrada la hemos dividido en dos partes; la primera abarca desde los inicios de Jacinto Pérez-Serrano en el mundo de la molienda hasta el inicio de la construcción de la fábrica actual (1920-1952) y la segunda desde ese momento a nuestros días (1952-2015). Esperamos que disfrutéis con esta historia.


 Fachada principal de la fabrica de harinas La Purísima

La historia comienza hace ya casi 100 años, cuando Jacinto Pérez-Serrano Redondo contaba con unos 15-16 años, a principios de los años 20. Éste se trasladó a Almadén a aprender el trabajo de maestro molinero con el marido de su hermana Priscila, que era maestro molinero en la fábrica de los Sánchez Grandes. Estuvo en Almadén unos 3-4 años y posteriormente se trasladó a trabajar a Abenójar, en la fábrica de harinas de Antonino, ya como maestro molinero, coincidiendo en la citada fábrica con un pariente suyo que trabajaba como maestro panadero, Eugenio Pérez-Serrano. Antonino fue el padre de Pura Arredondo y estuvo casada con Don Hilario Fuentes Cárdos, Medico de Abenojar. Ambos fueron buenos amigos de la familia.


Jacinto Pérez-Serrano Redondo. Años 30.

Nuestra familia siempre ha sido de agricultores, tanto el bisabuelo Eulalio, como el bisabuelo Juan Antonio eran agricultores y sus hijos también lo fueron mayoritariamente. Pura Ruiz Acero, hija de Juan Antonio, se casó con Jacinto Pérez-Serrano el 26 de abril de 1931 y se fueron a vivir a Abenójar. Pero Pura quería volver a Almodóvar y Jacinto comenzó a valorar diferentes opciones de montar un negocio propio.

A principios de los años 30 existía una pequeña molineta a las afueras del pueblo, en el camino hacia Villamayor, que pertenecía a José Porras Cabañeros, empresario local conocido por sus negocios de restauración como el Edén o Parisiana. Este pequeño molino constaba de un patio o corral, unas cuadras y una nave donde estaba la maquinaria. De esta antigua molineta queda  el edifico anexo al lateral del edificio principal de la fábrica y en él se ubican actualmente las máquinas de limpia de trigo y la zona de envase. La molineta tenía alguna máquina pequeña de moler trigo y también molía con piedras, algo que ya estaba cayendo en desuso a principios del sigo XX. La molineta utilizaba electricidad pero anteriormente seguro que utilizó motores de gas pobre, en resumen era una pequeña instalación usada a nivel local.


Manuel Ruiz Acero. Año 1936.

Así pues, Jacinto llegó a un acuerdo con José Porras para traspasar el negocio y el matrimonio de Pura y Jacinto sobre el año 1933 se traslada a vivir a Almodóvar. Al no poder tener hijos se llevan como ahijado al hermano pequeño de Pura, Manuel Ruiz Acero, nuestro abuelo Manolo, que por aquel entonces tenía 13 años. Éste se va desvinculando poco a poco de la actividad agrícola, que había sido la actividad fundamental de la familia, al empezar a trabajar con Jacinto en la molineta.

Como no tenían suficiente dinero para la compra de la molineta, Manuel “el droguero” les ayudó con un préstamo. Manuel "el droguero" era cuñado de Jacinto porque estaba casado con su hermana Hilaria, y a su vez era tío del abuelo Manolo ya que era hermano del bisabuelo Juan Antonio. La compra se realizó antes de guerra, aunque la escritura de compra se realizó después, en 1940. En esta escritura se describe la compra por 15.000 pesetas de la antigua molineta de los Porras y en ella se escrituran dos tercios de la fábrica para Jacinto Pérez-Serrano y el tercio restante para Manuel Ruiz Acero.


Manuel "el droguero".

El trabajo en la fábrica era duro ya que en ocasiones, por la demanda que tenían, era necesario moler de día y de noche. En todo caso la fabricación de harina no era un negocio muy boyante, por lo que siguieron compaginando el trabajo en la fábrica con otras labores agrícolas y ganaderas. Al tío Jacinto le gustaba mucho la ganadería y tenía arrendadas las fincas del Artuñero y los Quintillos en Abenójar, donde criaba corderos, y Majaitas y Villaviciosa en el valle de Alcudia, en las que practicaba la montanera (crianza de los guarros, o cochinos ibéricos, en libertad).

En aquellos tiempos el tipo de contrato que utilizaba el molinero con el agricultor era mediante maquilas, es decir, el agricultor entregaba el trigo en la fábrica y se le devolvían producto elaborado. Por ejemplo por cada 100 kg de trigo el agricultor recibía 75 kg de harina y 20-25 kg de harinilla (cabezuela) y salvado, además el agricultor pagaba un canon por la molienda, el último que recuerda Jacinto Ruiz García-Minguillán era de 38 céntimos por kg de trigo. En esa época era común que la gente cociera el pan en casas. Posteriormente y con el auge de las panaderías, el agricultor llevaba el trigo a estás, y la maquila la gestionaba el panadero con el fabricante de harinas. El panadero solía dar 100 kg de pan al agricultor por cada 100 kg de trigo que le entregaba el agricultor. La actividad de la fábrica era eminentemente local ya que cada pueblo tenía al menos un molino.


Zona de la fábrica actual perteneciente a la antigua molineta de los Porras

Llegó la guerra y la actividad de la fábrica cesó. Ambos fueron llevados al frente, Jacinto contaba con 31 años y Manolo solo tenía 17. Durante la contienda Jacinto cayó herido cuando reparaba un tanque en la finca de Madara en Almagro, salto una esquirla y lo dejo tuerto. En 1939 solicitó a industria la reapertura del negocio y comenzó de nuevo a operar. Manolo se incorporó de nuevo al negocio a finales de 1942, ya que tras la guerra tuvo que hacer el servicio militar en Sevilla y Talavera.


Boletín oficial de la provincia de Ciudad Real. 13 de septiembre de 1939

El negocio iba tirando, aunque eran tiempos muy difíciles por la cantidad de fábricas que existían y las malas artes de la competencia que en muchos casos practicaba el estraperlo. Éste consistía en comerciar con artículos intervenidos por el Estado o sujetos a tasa; se aplicó especialmente al comercio de productos racionados posteriormente a la Guerra Civil Española, como era el caso de la harina. Las fábricas que practicaban el estraperlo vendían harina a un precio muy alto a una sociedad necesitada, sin declarar al estado su venta y obteniendo pingües beneficios al aprovecharse de la situación de carestía de productos y necesidades de la gente. En aquellos tiempos la producción y comercio de cereales y harina estaba totalmente intervenido por el gobierno, dado que eran productos básicos.

Durante estos años estuvieron trabajando en la fábrica José Sánchez Serrano, Constancio Romero Hinojosas, Gabriel García Prieto, Victoriano López Solís, Benito Santos Pareja, Aurelio Pérez-Serrano, Jacinto Reyero Rodríguez, Nicolás González Martín, Vicente López López, como consta en los partes de la inspección de trabajo que todavía se conservan. El sueldo mensual de un obrero en 1943 era de 252 pesetas al mes, es decir 1.52 euros al cambio actual, según hemos podido comprobar en algunas nóminas de la época. También tenemos que recordar a Antonio Viñas Rojas que fue el encargado de llevar las cuentas, a Manasé Notario y Pedro Fernández Moya; estos dos últimos alternaban en trabajo en la fábrica con labores en su agricultura.


Parte de altas y bajas de la inspección de trabajo a partir del año 1942


Nominas año 1943

El negocio iba funcionando y a principios de los años 50 Jacinto y Manolo se plantean realizar una restructuración del antiguo molino de los Porras, con el fín de modernizar las instalaciones y aumentar la capacidad de producción...

Continuará...

Estos días pasados, con el fin de alejarnos del inmisericorde calor que nos esta acosando en la parte central-sur del país, nos hemos escapado de vacaciones al País Vasco francés, en una zona muy cercana a la frontera con España. Tres días los pasamos en un pequeño pueblo llamado Sare, cercano a las localidades navarras de Zargarramurdi y Urdax. El pueblo tiene unos 2.000 habitantes, dispersos en su municipio y aparte de estar en la lista de los 10 pueblos más bonitos de Francia es sobre todo conocido por unas cuevas cercanas, que si tenéis ocasión os recomendamos visitar. También, si os gusta el senderismo, hay un ruta entre varios pueblos de la zona que es fácil de hacer.

Situación de Sare

El motivo de escribir esta entrada no es contaros nuestro viaje, sino enseñaros algunas de las cosas que pudimos ver justo el primer día que llegamos a la población. Al descargar las maletas en el hotel nos encontramos que el pueblo se había convertido, ese día, en un mercado de antigüedades. Había puestos por todo los lados, con objetos de todo tipo y todo sea dicho de cualquier precio. Con los objetos antiguos hay que tener un cuidado horrible ya que a uno le venden una herradura por 10€ y el vendedor se queda tan pancho, además ya hay copias de objetos que se envejecen y si no nos fijamos bien es fácil que nos engañen.

Cartel de la feria de antigüedades de Sare el 18-19 de julio

Vista de un puesto con la torre de la Iglesia de Sare al fondo

Os mostramos a continuación algunas fotos de la feria y de diferentes objetos que nos llamaron la atención durante la visita. En primer lugar pudimos comprobar que parece que las mesas utilizando señales de tráfico están de moda, ya que vimos varios puestos en los que las vendían.

Mesas realizadas con señales de tráfico, vemos que la señal de prohibido esta en la "cresta de la ola"

Entre otros objetos que nos parecieron curiosos se encontraban varias máquinas de hacer churros. Los franceses son grandes aficionado a comer churros con azúcar.

Churrera antigua y otros objetos.

En muchos de los puestos vendían botellas antiguas de vidrio, platos de porcelana, sifones de vidrio, y cuberterías de plata. Muchos de estos objetos pueden ser un adorno que pueden quedar muy bonitos en l casa.

Sifón y botella de vidrio, objetos bastante bonitos para decorar muebles estilo "vintage"

Juego de tenedores, curiosa y bonita forma de colocarlos en el puesto

Puesto con diversos objetos de porcelana vidrio y algún "trasto" más

En estas ferias se pueden encontrar también todo tipo de rarezas o "frikadas" que pueden hacer el deleite del comprador más curioso. En las siguientes fotos os mostramos algunas cosas que nos llamaron la atención.

Mesa con una pata de elefante, tuvieron su momento pero ahora no me parecen que sean de los más "chic"

Platos a base de discos antiguos, una buena idea si se quieren reciclar discos

Los sillones seta, no son una antigüedad pero nos parecieron de lo más curioso y divertido


Bonita colección de ceniceros. Cada vez se fuma menos pero a estos ceniceros se le pueden dar otros usos como recipientes, y la verdad es que en muchos casos su diseño y colorido pueden hacer las delicias de los que nos visiten.

En la feria también había una parte mas "noble", llena de muebles antiguos franceses (muy clásicos y algunos muy bonitos) y alfombras, pero este tipo de objetos son más de anticuario profesional y para niveles adquisitivos y de conocimiento sobre antigüedades bastante más alto. Antes de despedirnos una curiosidad, en el hotel en el que nos hospedábamos los espejos en el comedor tenían como marco unas colleras y horcates, como veis un nuevo uso para antiguos aperos.

Espejo con un marco formado por una collera y un horcate

Finalmente os mostramos una vista del pueblecito de Sare, que como os hemos comentado os lo recomendamos si queréis pasar unos días tranquilos y pasear por sus alrededores. Lo único que debéis tener en cuenta es que las campanas dan la hora durante toda la noche, lo cual no será problema si trasnocháis ;-)

Imagen de Sare desde el camino medieval en lo alto de una colina cercana al pueblo, la torre que se ve es la de la iglesia


La entrada de hoy la vamos a dedicar a una curiosidad que me ha descubierto Mª Carmen de Gregorio y que está relacionada con las vivencias de nuestro Santo, San Juan Bautista de la Concepción, en los encierros de Almodóvar.

Imagen de San Juan Bautista de la Concepción

San Juan Bautista de la Concepción, como todos sabéis, nació en Almodóvar del Campo y paso aquí su juventud. Además de santo fue un prolífico escritor, siendo el escritor ascético y místico español de obra más extensa. Dentro de sus escritos espirituales se encuentra el libro “El recogimiento Interior”. En este libro, en el capítulo 11, al escribir sobre los de tres estados que el justo tiene en el camino de la perfección, encontramos en el punto 2 el siguiente párrafo:

[…] Cuando era muchacho vi encerrar toros para correrlos en las plazas, de esta manera: traíanlos hasta la entrada del pueblo acompañados con otros bueyes mansos, apartando y quitando la mucha gente que los podía ablentar; no consentían los toreasen ni diesen voces antes, con miedo y temor que no se les fuesen, los vaqueros los traían con caricias y regalo según lo consentía su fiereza. En entrando en la calle por la que habíen de ahilar al corral del encierro y donde ya con grande dificultad se habíen de tornar, los silbaban, daban gritos y los hacíen mal, para que con esto no se pudiesen divertir para echar por una u otra parte, sino ir su calle derecha. Últimamente, ya metidos en el corral, los sacan a correr a la plaza, donde les tiran garrochas y aguijones, los pican y molestan de suerte que, por estar por todas partes cercados de barreras, les es fuerza sufrir todos cuantos males les hacen hasta dejar la vida en el coso, sirviendo con ella ya a tanta costa suya de juego y entretenimiento a los circundantes y a los que miran. […]

Imagen de los encierros justo antes de entrar a la Plaza Mayor

Comprobamos como el Santo hace una descripción muy detallada de cómo se llevaban a cabo los encierros en aquella época. San Juan Bautista nació en 1561, por lo que las vivencias descritas las tuvo como el mismo indica "cuando era muchacho", es decir sobre 1570. No es el objeto de la entrada dirimir si nuestros encierros son los más antiguos de España ya que existen varias localidades que “luchan” por tal honor. Como documentados, los más antiguos son los de Cuéllar (Segovia), que están citados en documentos del año 1215. Los de Almodóvar son citados en los Libros de Acuerdos en el año 1591 (Historia de Almodóvar, Eduardo Agostini), pero por las descripciones como la que hemos rescatado, es de suponer que a finales del siglo XVI la celebración de encierros ya tenía un largo recorrido en la localidad. Parece haber evidencias de documentos históricos que probarían la celebración de encierros a finales del siglo XV, pero no he encontrado ninguno.

Los encierros en la calle Corredera, años 60

La costumbre de conducir reses bravas a través de los cascos urbanos, a partir del auge de la trashumancia, con la creación de la mesta en el siglo XIII, pudo ser el germen de estas celebraciones. Los mozos de las localidades por donde pasaban los rebaños debían de ayudar a los ganaderos durante ese paso. Dentro de la monotonía de la vida de los pueblos en aquellas épocas, este momento se tuvo convertir en una verdadera fiesta. Poco a poco el paso del ganado sería cada vez más esperado y acabó dando lugar a la fiesta del encierro en los cascos urbanos por donde pasaban, como pudo pasar en Almodóvar y otras localidades de Castilla.

La plaza de toros instalada en la plaza Mayor, años 20

Por todo lo indicado podemos suponer que el origen de las fiestas de los encierros tuvo que ser similar tanto en forma como en el tiempo en diferentes localidades de Castilla, por las que pasaban cañadas de trashumancia. El divertimento que suponían hizo que con el paso del tiempo los encierros se celebrasen como una fiesta propia sin que se esperara ya el paso del ganado, trayéndose éste expresamente para la celebración. En nuestros días se siguen celebrando encierros por las calles de Almodóvar del Campo durante las fiestas de septiembre. Es bonito recordar que estos encierros son herencia de nuestro pasado, en especial su origen relacionado con costumbres trashumantes y con el importante pasado ganadero de nuestro pueblo. Espero que sigamos disfrutando de ellos al igual que las generaciones que nos han precedido desde hace ya más de 500 años, incluyendo a algún Santo que los recordó en su madurez para ponerlos de ejemplo en sus enseñanzas.

Un toro frente al Ayuntamiento


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Jacinto Ruiz García-Minguillán, Patricia Ruiz Carmona y Jacinto Ruiz Carmona. Enamorados de los objetos antiguos, su restauración e historia; así como de las tradiciones y costumbres de nuestra tierra.

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