Primitivo Garach Espinosa. Maestro mayor del gremio de los zapateros sevillanos, con origen en Almodóvar del Campo.

A media mañana de un día de primavera el sol continua desplazándose en su trayectoria cercana ya a su cenit. Todo parece seguir la rutina diaria cuando un Rolls Royce blanco aparece en la plaza Mayor de Almodóvar del Campo. El vehículo se desplaza despacio, llamando la atención de los pocos transeúntes que están a mediodía en la plaza y calles aledañas. El vehículo se detiene pasada la entrada principal de la iglesia. Se abre la puerta delantera del Rolls y baja el chófer, ataviado con una larga levita blanca y gorra a juego. La escena fuera de lo habitual no pasa desapercibida a ojos de los vecinos, que se paran a observar la escena. El conductor abre la puerta trasera del vehículo y lentamente baja Primitivo Garach Espinosa.

Anuncio de calzados Garach

Primitivo tiene casi 90 años y nada más bajar mira hacia el edificio del ayuntamiento, respira profundamente, cuando dejó Almodóvar estaba recién construido, hace ya más de 60 años. Ya hemos llegado– pronuncia con acento sevillano y regusto manchego. En este pueblo pasó su juventud y ahora viene a despedirse de él. Aquí vivió con sus padres, Francisco y Purificación y sus hermanos, Evarista, Everilda, Iltrudis, Francisco y José. Gira el cuerpo y caminando pausadamente entra en la iglesia.

Tras charlar animadamente con el párroco durante un rato, hace un generoso donativo para la iglesia y para el convento de las monjas Jerónimas. Sale de la iglesia por la puerta principal y se acomoda de nuevo en su automóvil. Le indica al chófer que ponga rumbo hacia el cementerio, pero antes quiere pasar por la calle de Postas (actual calle San Miguel), en ella estaba la casa de su juventud, es esa calle había jugado con sus hermanos y vecinos.

Extracto del Anuario-Riera 1908, pág. 1.601; en la sección de zapaterías aparece Francisco Garach

Los recuerdos se le agolpan en la mente, se acuerda de una anécdota en la que un paisano de una aldea llamó a la puerta de su casa, y cuando abrió su hermana Everlinda preguntó: ¿Vive aquí pajas largas el “cobetero”? –a lo cual su hermana contestó: –No, se ha equivocado usted, aquí vive Francisco Garach, el pirotécnico. El paisano se excusó amablemente por haber molestado y volvió a preguntar ¿Pero aquí venden “cobetes”? Una tímida sonrisa se dibuja en la cara de Primitivo al recordar aquello, su padre, de mote pajas largas, por los cohetes con los que comerciaba, regentaba una pequeña zapatería además de vender productos pirotécnicos.

Con él aprendió el negocio que luego guiaría su vida, la venta de zapatos. Los hijos de aquel zapatero escogieron el trabajo de viajantes. Sus hermanos mayores y él mismo hacia 1920 comenzaron a viajar por diferentes ciudades del sur de España. Contaba sólo con 16 años cuando en sus primeros viajes se topó con la ciudad de Sevilla, de la cual se enamoró. Su padre murió el 15 de septiembre de 1922 y ello les obligó a tener que salir del nido de forma temprana, en todo caso ya hacía tiempo que se habían dado cuenta que Almodóvar se les quedaba pequeña para sus negocios e inquietudes. Con 34 años, en pleno otoño de 1936 y con la guerra civil en sus inicios, invirtió sus ahorros en la apertura del establecimiento que fue su vida, el de la calle Tetuán de Sevilla, su escaparate estaba junto a la farmacia del Globo. Su hermano Francisco se asentó en Granada y el tercero de los hermanos, José, falleció en la contienda. Los dos hermanos que quedaron forjaron una amplia red comercial en Andalucía y norte de Marruecos, especializándose en el calzado de calidad. Primitivo recuerda esos viajes en hidroavión, atravesando el frente en plena contienda, a Mallorca a por género para sus tiendas. –En la Sevilla de entonces no se tocaba bien el zapato sentenciaba con solidez cuando le preguntan el porqué de su éxito.

ABC edición de Sevilla 22-12-1986 pág. 31, artículo sobre Garach

Su fama se acrecentó y la zapatería Garach se convirtió en el punto de referencia de la venta de zapatos en Sevilla. Los duques de Medinaceli, la Duquesa de Alba, Pastora Imperio, la Niña de los Peines, Lola Flores, Manolo Caracol, Gallito, Antonio y Enrique el Cojo fueron algunos de sus asiduos clientes. Sus manos trataban con cuidado y buen hacer ese bien preciado que tenemos que son los pies. Su anuncio en Radio Sevilla: "Niñas, jovencitas, vuestros zapatos en Garach. Calzados Garach, imponen la moda..." marcó toda una época, la moda era tener unos zapatos de Garach. También recuerda su vida social, las noches con sus amigos Quintero, León y Quiroga y con la compañía de Concha Piquer. ¡Qué años! ¡Qué recuerdos!

Por un momento, al llegar al principio de la calle de Postas, se acuerda de cuando, siendo aun un niño, tocaba el clarinete en la banda de música. –Una vida rodeado de tanto arte y al final uno se acuerda de las cosas más sencillas– piensa con ingenuidad infantil.

Llegan al altozano y Primitivo indica al chófer cómo dirigirse hacia el cementerio municipal. En el paseo central del cementerio a mano izquierda, cerca de la entrada, se encuentra la tumba de sus padres, de su hermana Iltrudis y de un hijo de ésta. Su hermana Ilrtudis falleció en 1939 y su madre Purificación en 1951, sus otras hermanas al casarse fueron abandonando Almodóvar y ya no queda nadie de su familia aquí. Primitivo se sabe el último de su generación, su hermana Evarista murió en 1967, Everilda en 1979 y por último Francisco en 1981. Lentamente camina y deposita unas flores sobre la lápida familiar –¿Quién volverá a traer flores?– se pregunta con honda tristeza; es un momento muy íntimo para él, reza solemnemente el Padre Nuestro y se despide emocionado. Es muy posible que no vuelva ya por aquí más. Toda la vida pasa por su mente, se asusta de la rapidez con la que se suceden las escenas, y da gracias a Dios por cómo se ha portado la vida con él; sonríe tímidamente mientras regresa hacia su coche, recordando lo que escribían sobre él en su Sevilla del alma:

“…Don Primitivo era zapatero culto, leído, viajado, liberal donde los hubiera, compadre de otro gran maestro de su oficio, el sastre O´Kean. Paseaban los dos por la avenida camino del bar de los soportales de la calle Alemanes donde hacían tertulia y se les veía señores de la Real Maestranza del Comercio, esa que sin tanto cuento y tantas tonterías de los pergaminos y los cuatro apellidos dio a la ciudad riqueza, continuidad en el mercado frente a la inexpugnable fortaleza de las convenciones...”

Sección de Viajeros del diario El Defensor (Almodóvar del Campo), 24 de julio de 1921

Sevillano de adopción y manchego de origen. Su pasión fueron los zapatos, sus amigos y el Sevilla F.C. del que era socio protector. Ahora que veía cercano el final de sus días anhelaba por unos instantes aquella infancia feliz en el pueblo, jugando en la calle de Postas, asistiendo a la escuela, viendo los encierros, tocando el clarinete en la banda de música y disfrutando de la verdadera libertad que disfrutan los niños en los pueblos –qué corta era la niñez en aquellos tiempos murmura sigilosamente. Un pedazo de su corazón siempre estará en este rincón de La Mancha. Indica al chófer como tomar el camino de salida y con voz seca le dice –al llegar al cruce gire a mano derecha, a Sevilla nos vamos por Navalrromo.
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Francisco Garach Ríos se estableció en Almodóvar del Campo a principios de siglo XX, fundando un negocio de venta de zapatos y pirotecnia. Sus hijos, personas con gran inquietud, comenzaron el comercio de zapatos, convirtiendo a las zapatearías Garach en un referente en la venta del zapato en la segunda mitad del siglo XX, en las principales ciudades de Andalucía. Todavía recuerdo un viaje a Sevilla con mi abuelo Manolo cuando era niño, al pasar por la puerta de la Zapatería Garach de la calle Tetuán entramos a saludar a Primitivo, cuya familia había sido vecina de la nuestra en Almodóvar. Primitivo nos recibió amablemente y charló animadamente un rato con mi abuelo. Murió el 20 de abril de 1998 a los 96 años de edad. Con esta entrada queremos rendir un homenaje a esta familia de emprendedores.

El texto escrito es una ficción novelada sobre la última visita que hizo Primitivo Garach a mediados de la década de 1990 a Almodóvar. Los personajes y hechos descritos son reales. El viaje de Primitivo a Almodóvar también fue real y en él nos hemos basado para componer la historia.

Tumba de la Familia Garach en el cementerio de Almodóvar del Campo

Referencias:

ABC Sevilla 22-12-1986 pág. 31

Anuario-Riera 1908 nº 1 pág. 1.601

El Defensor (Almodóvar del Campo), 24 de julio de 1921



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3 comentarios

  1. No sabía de ese viaje al casi final de su vida. Lo conocí y trabaje como aprendiz en la oficina de la zapatería. Afortunadamente se mantiene la fachada,anterior a la zapatería. Me trae buenos recuerdos, ni una coma al artículo el coche habitual creo era un Mercedes, trabajé seguro por los conocimientos familiares y por ser de Almodovar. De El solo puedo tener buenas palabras, pues se portó de maravilla. Me permitió salir por las tardes un poco antes para seguir estudiando y prepararme para otro trabajo con más porvenir. Todos los nombre me resultan conocidos y la anécdota de los "cobetes". El y su familia se portaron muy bien conmigo y mi familia. Una pena desapareciera la marca. D.E.P.

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    1. Gracias por tu comentario. La marca del vehículo es lo de menos, las referencias que he tenido me comentaron que era un Rolls pero es verdad que pudo ser un mercedes, lo que esta claro es que era un buen y clásico vehículo. De nuevo agradecerte tus palabras. Un abrazo

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  2. No sabía de ese viaje al casi final de su vida. Lo conocí y trabaje como aprendiz en la oficina de la zapatería. Afortunadamente se mantiene la fachada,anterior a la zapatería. Me trae buenos recuerdos, ni una coma al artículo el coche habitual creo era un Mercedes, trabajé seguro por los conocimientos familiares y por ser de Almodovar. De El solo puedo tener buenas palabras, pues se portó de maravilla. Me permitió salir por las tardes un poco antes para seguir estudiando y prepararme para otro trabajo con más porvenir. Todos los nombre me resultan conocidos y la anécdota de los "cobetes". El y su familia se portaron muy bien conmigo y mi familia. Una pena desapareciera la marca. D.E.P.

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