Aperos

Hemos creado este Blog, a partir de la publicación on-line del libro "Aperos y Objetos Olvidados", con la idea de compartir con vosotros un patrimonio que con los años se está perdiendo, historias de objetos, historias de costumbres e historias de personas, en definitiva nuestra historia. Un abrazo a todos y esperamos que disfrutéis de su lectura.

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© Jacinto Ruiz Carmona. Con la tecnología de Blogger.
A las 9:30 de la mañana del miércoles 25 de abril de 1928, salía desde el edificio del Gobierno Civil, sito en Ciudad Real, rumbo a Almodóvar del Campo una caravana automovilística con las autoridades invitadas. Los distintos vehículos iban ocupados, entre otros, por el Gobernador Civil el Marques de la Guerra, el Obispo Doctor Esténaga, Presidente de la U.P. Marques de Casa Treviño, el Gobernador militar señor Ovilo, el interventor de fondos locales Don Fidenciano Trujillo y el organizador de los actos a los que iban a asistir D. Tomás Ortíz, Interventor del Ayuntamiento de Almodóvar. Poco antes de las once la comitiva llega a su destino, que rebosa ese día un entusiasmo indescriptible.


El nuevo palacio del Ayuntamiento de Almodóvar del Campo cuando fue inaugurado. Fotografía de Joaquín Oña (1928), extraída del libro Imágenes Vividas editado por el Ayuntamiento de Almodóvar del Campo.  

Para la ocasión se había construido un magnifico arco simbólico a la entrada del pueblo con el fin de recordar el castillo que se alzo allí en tiempos remotos. En la parte alta del mismo Patrito Costi, Constanza Carrero, Estrella Jiménez, Carmen Corchado, Carmen y Soledad Solano, Carmen Martínez, Pilar Villa, Consuelo Costi y Teresa Gómez Alcazar, lanzaban flores al paso de la comitiva gubernamental.

Una representación de todas las clases sociales esperaba la llegada de las autoridades; al frente el alcalde de Almodóvar, D. Manuel Gijón, también estaban el secretario D. Robustiano Trujillo y el pleno completo del Ayuntamiento. Entre las personas destacadas estaban D. Juan y D. Julián Cósti Gómez, D. Elpidio Lozano, D. Omero Marignac, D. Martín Martínez, D. Felipe Pérez Serrano, D. Ramón Solano, D. Alfredo Palmero, D. Santiago Vallhonrat, D. Miguel Fernández, D. Juan Gallego, D. Francisco Guarnizo , D. Alfonso Gallego, D. Tomas Saavedra y muchas más personas que harían interminable la lista.


Arco de entrada al pueblo que se dispuso con motivo de las fiestas por la Inauguración del Ayuntamiento, también se aprecia la comitiva de bienvenida. Fotografía de Joaquín Oña (1928), extraída del libro Imágenes Vividas editado por el Ayuntamiento de Almodóvar del Campo.  

Los vivas se suceden sin interrupción y se mezclan con los acordes de la banda de música dirigida por José Villajos Santos. Los niños portan banderas blancas y con los colores nacionales. También esta un grupo de muchachas vestidas con el uniforme de la Cruz Roja. Josefina Villa como presidenta, Nieves Añón, Antonia Caja, Luisa García, Rufina Molina, Rosarito Gómez, Crisanta López, Blanquita Gil, Carmencíta Sánchez, Nicolasa Molina, Ines Simarro Justa Núñez, Carmela y Josefina Villar, Concha Reguero y Dolorcinas Vega, forman el grupo.

Los vehículos paran antes del arco bajando sus ocupantes, que acompañados por el pueblo ponen rumbo a la Parroquia de la Asunción, soberbio monumento del arte mudejar. Los repiques de las campanas de la torre de la iglesia dan paso al canto del Tedeum por parte de la capella que dirige D. Olallo Cañizares, oficiando la ceremonia el Párroco local D. Justo Martínez. Tras el canto el Obispo dirige una locución a los asistentes. Los beatos locales, San Juan de Ávila y San Juan Bautista de la concepción centran su discurso, aunque no deja de decir unas palabras sobre el reciente descubrimiento del artesonado mudejar durante las obras de reforma del templo, que se estaban llevando a cabo. Un solo viva unánime atrona el monumento al final del panegírico.

Fotografía del bullicio existente en la calle Real el día de la inauguración, antes de que llegaran las autoridades. Fotografía de Joaquín Oña (1928), extraída del libro Imágenes Vividas editado por el Ayuntamiento de Almodóvar del Campo.  

Al salir de la Iglesia la comitiva se para durante unos minutos en la plaza enfrente del nuevo edificio. Era el momento más importante del día, en breves instante entrarían en él y se inauguraría el nuevo palacio consistorial. Un año y medio habían durado las obras y allí estaba, imponente, con sus dos torreones laterales, una soberbia obra de arquitectura e ingeniería.

Son las doce de la mañana cuando se celebra al acto de la bendición en el salón de sesiones del nuevo edificio. Tras esta bendición el Alcalde, Sr. Gijón, lee unas cuartillas señalando como un día grande este de la inauguración del edificio, "donde todos trabajan por el bien y el progreso del pueblo, con los mejores deseos de acertar" indica con aplaudidas palabras. Tras el alcalde toma la palabra el señor Obispo con un elocuente discurso “Mientras no exista una estrecha unión de corazones e ideas, y esto a vosotros os incumbe, la gobernación de nosotros mismos no será perfecta”, son algunas de su palabras “Almodóvar se levanta y resucita, yo lo he visto, pero no lo hará del todo hasta que sobre sus campos floridos, como una brisa embalsamada de perfumes, se diga: borrón y cuenta nueva” Una gran ovación acoge las últimas palabras de su Ilustrísima.


Fotografía de las autoridades, En primer lugar vemos al Obispo Esténaga, a su izquierda el Marques de la Guerra, Gobernador Civil en aquellos días, y a su derecha a un joven Alfredo Palmero sombrero en mano. Fotografía extraída del libro Una mirada al pasado, una sonrisa al presente, escrito por Aurora Rey Aragón.

El Excmo. Sr Gobernador comienza su discurso lleno de alusiones a la institución del municipio y con ello acaba el acto formal de inauguración. Al acabar la gente que abarrota el salón de plenos baja al atrio de entrada, donde se obsequia con un vino de honor a autoridades y personalidades. Fuera, en la plaza, la gente disfruta del nublado día y se enorgullece del nuevo edificio que hace sombra a la monumental parroquia. El nuevo ayuntamiento de estilo neorrenacentista ha costado finalmente sobre 200.000 pesetas, siendo el autor del proyecto D. Santiago Vallhonrat, Ingeniero Industrial de Almodóvar. Las obras se ejecutaron por el constructor José Barberá de Vicent (de Alcoy), bajo la dirección del arquitecto D. Manuel Santos, también director de las obras de reconstrucción de la Iglesia de la Asunción, justamente elogiadas. Como herrero-hojalatero colaboró Tomas Redondo. El edificio es un modelo de suntuosidad y buen gusto. Llama la atención el salón de actos, enriquecido por un artesonado artístico, campeando en sus extremos todos los escudos de las provincias españolas. 

Tras el acto en el ayuntamiento la comitiva gubernamental visita el comedor de la caridad, regentado por el párroco local, Sr.. Martínez. El gobernador entrega un donativo de 100 pesetas. Tras esta visita se dirigen al estudio del pintor local D. Alfredo Palmero, donde muestra más de doscientos cincuenta trabajos . D. Alfredo ha sido el encargado de pintar los cuadro de personajes ilustres de la ciudad que se colgarán en el salón de plenos del nuevo Ayuntamiento.

Llega hora del almuerzo y dado lo especial de la ocasión, se ha organizado, por parte del Ayuntamiento, un banquete sufragado por los concurrentes, en honor de las autoridades. El coste total del banquete es de 3750 pesetas.  Se sirven 200 cubiertos de un menú elaborado por la casa Llardy de Madrid que hizo las delicias de los asistentes. El menú constaba de Caldo, huevos a la Raquel, salmón a la parrilla con salsa tártara, medallones de solomillo guarnecidos, capón asado, ensalada, helado de naranja, pequeños condes argelinos, dulces, Chester, vino blanco fino Llardy, Champan Möet & Chandon, café licores y cigarrillos. El precio del cubierto es de 75 pesetas. Este banquete tuvo lugar en un amplio salón de la escuela de Olivicultura (Jardín Municipal), adornado para la ocasión, bajo la dirección artística de Sr. Palmero, por la casa Sucesores de Gullón de Almodóvar.


Fotografía del banquete que se ofreció con motivo de la inauguración del Ayuntamiento. Fotografía de Joaquín Oña (1928), extraída del libro Imágenes Vividas editado por el Ayuntamiento de Almodóvar del Campo.  

Tras el banquete llega el momento de los brindis, en primer lugar habla el Alcalde, después, ante la reiterada insistencia de los comensales, habla el ex-diputado a cortes y Notario de Almodóvar, Ramón Solano y Manso de Zuñiga que arranco una notorio aplauso. El presidente de la diputación Sr. Mulleras y el jefe provincial de la U. P. también pronunciaron sendos brindis. Después el Sr. Vallhonrat pronuncio unas elocuentes palabras, cosechando merecidos aplausos. La parte final de los brindis la llevaron a cabo el Obispo y el Gobernador Civil, “Brindemos pues por la Patria y por vuestra Patria chica, este hermoso Almodóvar del Campo" concluye el Gobernador.

Después del banquete en caravana automovilística se traslada la comitiva a la ermita de Santa Brígida, el panorama que desde allí se distingue es sorprendente y contrasta con el consabido tópico de la “llanura manchega”. La capilla de Santa Brígida, a cuyo cargo está la vecina Doña Josefa Soler, es un amplio local adornado con cuadros de pintores antiguos, y de los artistas Palmero y Prieto. Lo más destacado de la ermita es el artesonado antiquísimo. En conjunto la capilla es un lugar lleno de recogimiento que describe Cervantes en el “Quijote”, en la ruta de Tirteafuera.

De regreso a Almodóvar, la Banda Municipal da un concierto en el parque y más tarde se improvisan animados bailes. El pueblo entero tributa al Excmo. Sr. Gobernador y a las autoridades una entusiasta despedida. Y así acaba un día que pasará a los anales de la historia de Almodóvar del Campo, el día en el que el nuevo edificio del Ayuntamiento fue inaugurado.


Fotografía de familia realizada durante la visita que se realizo al cerro de Santa Brígida tras el almuerzo. Fotografía extraída del libro Una mirada al pasado, una sonrisa al presente, escrito por Aurora Rey Aragón.

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Entrada escrita sobre las celebraciones llevadas a cabo con motivo de la inauguración del actual edificio del Ayuntamiento de Almodóvar del Campo. Los artículos sobre los que principalmente hemos basado el texto fueron publicados en el Periódico El Pueblo Manchego los días 26 y 27 de abril de 1928. También hemos extraído otros datos del articulo publicado en el periódico Vida Manchega en su número del 27 de abril de 1928. Los artículos publicados en el diario El Pueblo Manchego los podéis descargar en los siguientes enlaces:

El Pueblo Manchego año XVIII, número 5122. 26 de abril de 1928

El Pueblo Manchego año XVIII, número 5123. 27 de abril de 1928

La noticia tuvo repercusión en otros periódicos a nivel nacional, como en el diario La Nación
en su número del 26 de abril de 1928, o el periódico El Sol en su número del 27 de abril de 1928.

Anexo:

En el banquete ocuparon un lugar preferente junto a la Gobernador las siguientes personas:

Jefe de policía de la capital D. Juan José Gómez 
D. Santiago Vallhonrat 
D. Tomas Herrera 
D. Alfredo Palmero 
D. José Lara 
D. Ramón Civera 
D. Pascual Villa 
D. Ramón Solano y Manso de Zúñiga 
D. Justo Núñez 
D. Ramón Gimenez 
D. Miguel de la Vega 
D. Gregorio Herrera 
D. Avelino Ruiz 
D. Justo Martínez 
D. Encarnación López 
D. Felipe Pérez Serrano 
D. Saul Cachero 
D. Ramón Viñas 
D. Enrique Fernández 
D. Manuel Solís 
D. Esteban Guirau 
D. Edmundo Pérez Serrano 
D. Martín Martínez 
D. Pedro Serrano 
D. Pedro Reyero 
D. Omero Marignac 
D. José Cepa 
D. Elpidio Lozano 
D. Miguel Simarro 
D. José Posada 
D. Rodrigo Fuentes 
D. Juan José Gómez Recuenco 
D. Ángel Pizarro 
D. Leonardo Sánchez 
D. Francisco Villar 
D. Roman Muñoz 
D. Juan de Dios Fernández 
D. Rafael Carvajal 
D. Manuel Aparicio 
D. Francisco Fernández 
D. Toribio Mora 
D. Ricardo Pérez Serrano 
D. Moises Gallego 
D. Manuel Carvajal
D. Juan Costi 
D. Robustiano Trujillo 
D. Manuel Ruiz 
D. José Calatrava 
D. Antonio Camacho 
D. Julian Costi 
D. Enrique Sendarrubias 
D. Casildo Lara 
D. Eugenio Rodríguez 
D. Antonio Beneytez 
D. Benjamin de Gregorio 
D. Eustasio Aragón. 
D. Justo García de la Santa
Prensa

Un nudo en la garganta, esa es la sensación que Óscar Correal tenía cada vez que releía el discurso que iba a pronunciar en breves momentos. Era un buen orador y no tenía porque ponerse nervioso, pero el recuerdo de su buen amigo Emilio le provocaba una sensación de congoja que le subía desde el estómago a la garganta y no le dejaba apenas hablar. Emilio lo había sido todo para él, amigo, compañero, apóstol y esperanza que se apagó una fría tarde de enero, con solo 26 años, hacía ya un año. Hoy 26 de enero de 1916 se cumplía justo un año de su muerte y en su memoria se había organizado una velada en el teatro municipal.
Fotografía de Emilio Gallego. Fotografía de Hermes Pato, hacia 1912. Extraída del libro Imágenes vividas, Ayuntamiento Almodóvar del Campo.


Era una de esas tardes en las que los huesos se entumecen y lo único que apetece es estar sentado al calor de un buen brasero de picón, azuzando las brasas con el badil; pero solo oír el nombre de Emilio Gallego y poder participar de su recuerdo hizo que el pueblo se movilizara, y que el teatro se abarrotase para escuchar a los participantes en la velada. En el escenario Waldo Ruiz recitaba una poesía, mientras tanto Óscar repasaba sus notas…

“Equivocado o no, porque nadie es capaz de saber donde está la verdad o la mentira, Emilio Gallego al orientar su pensamiento político, al abrazar la bandera republicana, fue porque vio o creyó ver que amando como amaba el bien, la verdad y la justicia, desde ese campo político el mejor sitio donde los podía defender, batallando reciamente hasta conseguir dejar el camino libre, sin barreras u obstáculos, que la detengan, a una humanidad que aspira a obtener un poco de bienestar social, ese bienestar social que muchos le regatean, que muchos derrochan como manirrotos o pródigos, sin detenerse a pensar que pudieran remediar muchas miserias, que podrían enjugarse muchas lágrimas, que podrían convertirse en gratitud y amor los odios y rencores que destilan las almas. Por eso Emilio Gallego, que sentía por los humildes intensos cariños, que sentía como propios los dolores del pueblo, por sus ideales luchó bravamente hasta caer rendido”.
Anuncio de la Velada Necrológica homenaje a Emilio Gallego. 26 de enero de 1915. 


Óscar recordaba los momentos que habían vivido juntos, desde aquel premio que recibió Emilio en los juegos florales que tuvieron lugar en las fiestas del año 1906, con su escrito sobre el origen y desenvolvimiento de la ciudad de Almodóvar del Campo, hasta la gran cabalgata artística alegórica que se celebro en el otoño de 1910 y que llenó el pueblo de gente; Emilio deslumbró como organizador del evento. Un alma inquieta, siempre tenía que estar con algo entre manos, una conferencia, un mitin, las interminables tertulias en los atardeceres de verano y la noches en vela preparando los números del periódico local El Ideal, del que Emilio era el director; todos éstos recuerdos se agolpaban en el pensamiento de Oscar. 
Segundo acto escena III de la obra "Entre dos amores", escrita sobre un abanico. 

Fuiste un gran escritor y nos dejaste tu más preciado tesoro en la obra “Entre dos amores”, cuando ya casi conocías el desenlace de tu vida. Estudiaste para abogado pero en tu alma estaba escrito que querías ser político. Emilio, querías cambiar el mundo y sabías que desde la política era la única forma de hacerlo, así pues siguiéndote entré en el partido radical de Alejandro Lerroux, por entender que era el pensamiento más cercano a nuestras ideas, liberales, anticlericales y republicanas.
Escena final de entre dos amores. Estrenada el día 25 de diciembre de 1914 en el teatro Municipal de Almodóvar del Campo. Fotografía publicada en la revista Vida Manchega, número 150, 25 de enero de 1915.


Sin desdeñar a los de arriba, a los que perteneciste por la posición social de tu familia, mostraste predilección por los de abajo, los humildes, combatiendo por ellos, y para ellos fueron tus más acendrados afectos. Fuiste la vanguardia en todo, emitiendo tu pensamiento por escrito, enseñando al pueblo a pelear en los comicios, con dignidad y nobleza y educándolo en conferencias y mítines. Echaste sobre tus hombros la ingrata misión de luchar con gallardía y denuendo por reivindicaciones sociales más justas y equitativas, y a lo Quijote te atreviste a mandobles y lanzazos contra los molinos de viento del desorden organizado, ganándote, injustamente, la enemistad de oligarcas y caciques, por no avenirte a ser un positivista más de la escuela de picaros y farsantes, a los que despreciaste con gesto olímpico.

Faltaban ya pocos minutos para saltar al estrado y Óscar recordaba su último viaje juntos…

Fotografía de una carroza de la gran cabalga artística. Fotografía de J. Bueno 1910, Extraída del libro Imágenes vividas, Ayuntamiento Almodóvar del Campo. Los conductores de la carroza son Benigno Correal y el Alcalde. Una crónica de este desfile se puede leer en el siguiente enlace: Pueblo Manchego, número 1281, 3 de octubre de 1916.

“Era por las proximidades de las elecciones pasadas de diputados a Cortes. Llamados por D. Alejandro Lerroux para asistir a la asamblea del partido radical que había de celebrarse en Madrid, Emilio Gallego y yo concurrimos a ella, acatando el mandato de nuestro jefe. Quizás por pasión política, pero yo os digo, y con esto no hago más que reproducir las palabras del pobre Emilio, que recuerdo perfectamente, que aquella asamblea daba la sensación de lo sublime, de lo grande, porque presidiéndola Lerroux, que era lo bastante, allí estaban Giner de los Ríos, El sabio Salillas, Jaén Fuentes, Albornoz, entre otros hombres eminentes. Todos estos señores hicieron uso de la palabra, y cuando, descorazonado, desconfiaba que pudiera ser requerido Emilio para que hablara, que eran mis ardientes deseos, vi alzarse la figura de Lerroux y dirigiéndose a él le dijo: -Mi buen amigo Gallego tiene la palabra-. Mi verdad os digo, por la emoción, yo no sé lo que habló, ni cómo lo habló, si estuvo o no elocuente, lo que sí puedo deciros, que mientras Emilio hablaba las pupilas luminosas de Lerroux, como si quisieran bucear, leer en el pensamiento, en él se clavaron, y al terminar, al resonar los aplausos de la multitud, de los hombres eminentes, los brazos de Lerroux, del luchador, le estrecharon fuertemente. El momento fue de emoción, la mirada de Lerroux y la mía se cruzaron y se entendieron; por su rostro vi cruzar la tristeza, porque presentía lo irremediable; mis labios dijeron una blasfemia: mis ojos lloraron. Recordarlo siempre, lloradlo siempre, que lo merecía.”
Necrológica de Emilio Gallego recogida en el diario El Pueblo Manchego, año V número 1216, publicado el 27 de enero de 1915 .

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Emilio Gallego fue un, político, escritor y abogado de principios de siglo XX que nació en Almodóvar del Campo. Su pronta muerte truncó una prometedora carrera política. La lucha por el bienestar social de las clases más necesitadas y la oposición al caciquismo rural fueron sus señas de identidad políticas. Sus amigos y compañeros reivindicaron su figura en periódicos locales, dejando patente su fuerte personalidad, pensamiento y legado. Como curiosidad sus compañeros solicitaron varias veces que la actual calle Rodero pasara a llamarse calle de Emilio Gallego, no llegando nunca sus peticiones a ser refrendadas por el ayuntamiento.
Esquela recordando el séptimo aniversario de la muerte de Emilio Gallego. Semanario El Defensor, año III, número 102, 22 de enero de 1922.

Para escribir esta entrada nos hemos basado principalmente en dos artículos publicados en el diario “El Defensor” en los años 1920 y 1921, por Jacinto Reyero y Óscar Correal respectivamente. El artículo de Óscar Correal reproducía el discurso realizado en la velada necrológica que se celebró en el primer aniversario de la muerte de Emilio Gallego. Con esta entrada queremos homenajear a Emilio, para que su recuerdo perdure.


Han pasado casi 13 siglos desde el primer asentamiento estable en este pedazo de tierra del sur de La Mancha, en la región de la Oretania occidental. Este asentamiento se produjo con la llegada de los árabes a la península a principios del siglo VIII. Antes, los romanos e íberos habitaron este territorio pero no dejaron fundada ciudad alguna en el valle del río Tirteafuera. De las dos grandes ramas agarenas que entraron, bereberes y siriacos, fueron estos últimos, comandados por Caleb, los que se asentaron y construyeron el Castillo hacia el año 745. lo situaron en una loma cercana a una laguna con el fin de asegurarse el bien del agua y desde la que de forma escondida y discreta se podía vigilar el valle. 
Regreso por Almodóvar de una expedición victoriosa durante la época musulmana (dibujo de Alfredo Palmero de Gregorio).

La fortaleza se nombro de Almudevar, que significa Agua Redonda, en alusión a la laguna que existía a su pies y comenzó gozando de una gestión autónoma. La plaza se encontraba en un lugar estratégico en la ruta que unía Toledo con Córdoba y debido a esa situación singular comenzaron las luchas entre los propios árabes por poseerla. En el año 756 perdió esa especia de autonomía y pasó a poder del Emirato de Córdoba; en el año 790 recobró su independencia con el caudillo Caleb-ben-Hafssum. El tercer Emir de Cordoba Alhakén I lo conquisto en el año 810, pero los árabes de Toledo entraron en él nuevamente el año 853 aunque poco duro su posesión porque el Emir lo tomó al año siguiente. Finalmente en el año 870 se produjo una gran batalla entre las huestes de Abd al-Rahman-ibn-Marwan, que se alió con Alfonso III de Leon, y los poseedores de la plaza, en la que algunos historiadores llaman la batalla de Almodóvar. En esta batalla se hizo prisionero al nuevo emir Mohamed y fue probablemente la primera vez que las huestes cristianas visitaron la zona.
Ayuntamiento de Almodóvar del Campo. Año 1928

Pero esa serie de alternativas es bien pequeña comparada con la que había de iniciarse al ser conquistado el castillo por los cristianos. Ocho fueron las reconquistas de la plaza por las mesnadas de la Cruz, a partir de la primera conquista efectuada por el gran Alfonso VI en 1085; aunque en el año 1086 la recuperó el emir de Sevilla. Al casarse el monarca con la hija de Al-Mu’tamid, rey taifa de Sevilla, la llamada infanta Zaida, que había de bautizarse y tomar el nombre de Isabel, el castillo de Almodóvar figuró como dote de la nueva reina cristiana por lo que se restituyo el dominio cristiano sobre la fortaleza. Durante unos años se convirtió en escenario de conferencias entre cristianos y árabes, colo lugar fronterizo. A la muerte de Alfonso VI, en 1109, volvió al poder de los mahometanos. La siguiente reconquista tuvo lugar en 1130, por Alfonso VII, que lo perdió, como su predecesor, en 1140. Se explica la obstinada porfía por poseer esta plaza, pues Almodóvar, junto con Calatrava y Almedina, era el más importante baluarte de la región, ya que como indicamos anteriormente se situaba estratégicamente a mitad de camino entre Toledo y Córdoba.

El banco de Santa Teresa, se conservaba en el Camarín del Carmen

El espíritu de las cruzadas transformo en odio de razas lo que había sido hasta el momento oposición de ambiciones, y la lucha entre cristianos y árabes entró en una nueva fase. Alfonso VII trajo a la Mancha a los famosos caballeros Templarios y con ellos conquistó Almodóvar en 1147. En esas fechas aparecieron los caballeros Calatravos, que con Raymundo de Fitero a la Cabeza se ofrecieron a defender la región, lo cual no pudieron realizar, pues el empuje de los almohades hizo capitular nuevamente la plaza en 1157. Los calatravos resistieron en su fortaleza de Calatrava la vieja la nueva avalancha agarena y adquirieron el firme propósito de defender y rescatar Almodóvar y toda su región.

Los primeros maestres lo intentaron infructuosamente, pero el tercero Martín Pérez lo consiguió en 1173, aunque su victoria quedo empañada por la crueldad del maestre, que mandó degollar a los 200 cautivos apresados tras la toma del Castillo. Los árabes volvieron nuevamente sobre Almodóvar, tomando el castillo, pero el Calatravo atacó con resultado eficaz recuperándolo. Más aun había de caer en el poder del alarbe nuevamente cuando, en 1195, los cristianos sufrieron una de sus más grandes derrotas, la batalla de Alarcos.
Interior de la Iglesia parroquial. Año 1928

Almodóvar, como toda la región de la Mancha, fue finalmente reconquistada por Alfonso VIII a principios del siglo XIII, poco antes de la victoria en las Navas de Tolosa (año 1212). Fueron veintidós en total las conquistas del castillo de Almodóvar por cristianos y árabes, caso único en la historia de la reconquista, y por ello se justifica que al quedar definitivamente en poder de los cristianos, no hubiese en este lugar población importante, que no pudo edificarse con tan continuada peripecia bélica.

Sería necesario un gran espacio para glosar los restantes recuerdos históricos de la ciudad de las veintidós reconquistas, como con propiedad puede ser llamada Almodóvar. A poco de la victoria de las Navas se fue formando un poblado a la sombra del Castillo. Adscrito a la Orden de Calatrava, que desde entones aumentó gradualmente su pujanza, ésta restauró la fortaleza y levantó la muralla que rodeó a la primera. Fue entonces cuando se agregó a la denominación primitiva el determinante del Campo, para recordar que formaba parte del campo de Calatrava, y de esta  forma el nombre de la población quedó en Almodóvar del Campo.
Vista panorámica de la laguna. al fondo se aprecian las siluetas de los dos antiguos molinos de viento.

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En 1928 D. Ángel Dótor nos regaló un precioso artículo publicado en la revista La Esfera en su número 780, el 15 de diciembre del año indicado. El motivo de su artículo fue la publicación del libro Historia de Almodóvar del Campo, escrito por D. Edgar Agostini. En esta entrada nos hemos basado en el mismo para para contaros el devenir de la ciudad de las 22 reconquistas, caso único en la historia de España y que nos indica la estratégica posición que tuvo Almodóvar del Campo entre los siglos VIII y XIII.  La entrada la hemos completado con algunas de las imágenes que se presentaban en la publicación. 

Con esta entrada completamos la historia del desaparecido Castillo de Almodóvar, al que ya dedicamos una entrada sobre su situación y como era.

El articulo completo, publicado en la Revista la Esfera, lo podéis descargar del siguiente enlace:

La ciudad de las 22 reconquistas

Espero que os guste.

Referencias:

La ciudad de las 22 reconquistas. Ángel Dotor. Revista La Esfera, número 780, 15 de diciembre de 1928.

Cosas de Almodóvar, E Agostini. 1923

Hace poco os contamos cómo se elaboraba el jabón de sosa, jabón que se utilizaba para lavar antaño en las casas. Por supuesto el jabón se usa y se ha usado siempre para lavar ropa, en la limpieza domestica y en el higiene personal, pero ¿Cómo se desarrollaban estas tareas cuando no disponíamos de las comodidades que actualmente nos brindan nuestro hogares? es esta entrada os mostraremos algunos objetos que se utilizaban y como se hacían estas labores.

Hasta hace no mucho las casas no disponían de lavadoras, ni siquiera de agua corriente, por lo que las tareas de limpieza eran mucho más trabajosas, hasta el punto incluso de derivarlas en gente que se especializaba en ello. Llegó a existir un gremio, el de las lavanderas, que por no mucho dinero o a cambio de viandas lavaban la ropa de sus vecinos. Tarea muy dura y no bien pagada.

Diversos modelos de planchas, algunas de carbón y otras ara calentarlas en fogones.

Cuando no llegaba el agua a las casa, en general  no se solía lavar la ropa en el hogar por razones funcionales y de higiene, únicamente alguna prenda suelta se podía lavar en la pila que solía haber en los patios. Lo más habitual era ir a lavar las ropas y en especial lo que se llama la  ropa de cama a los lavaderos y allí también se “soleaba” para blanquearla.

En muchos pueblos había  lavaderos en las zonas por las que pasaban los arroyos o en zonas cercanas a pozos y albercas. Estos edificios cayeron desuso durante años, pero en muchas localidades, si no se derrumbaron, se están volviendo a restaurar por su valor como referencia histórica, acción que nos parece muy positiva para que se conozca como era la vida no hace tanto. En Almodóvar del Campo no tenemos constancia de que existiera un lavadero público como tal, o por lo menos no quedan restos de él, tan solo podemos encontrar restos de unos pequeños lavaderos en el conocido como el “Huerto Arriba”. También se iba a lavar al “Huerto Silvestre”. Hasta estos lugares se transportaba la ropa en burros o en carrillos, y las mujeres se reunían en ese lugar para lavar. El Huerto Arriba se situaba en el camino que sube a la Santa desde el huerto de Corchado. En la siguiente imagen os mostramos una toma aérea con la ubicación del huerto.

A la izquierda podemos ver la ubicación del Huerto Arriba, situado al Suroeste de Almodóvar, en el camino que lleva su nombre. A la derecha la flecha roja nos indican donde se ubicaba el lavadero dentro de la huerta, hoy en día en ruinas. Se aprecia la estructura redonda de la alberca y las dos rectangulares a su lado que eran los lavaderos.
En la fotografía de la izquierda vemos cómo eran los lavaderos, os cuales estaban divididos en dos partes, ya que en una zona se enjabonaba y en otra se aclaraba. También se aprecia la inclinación de la piedra hacia dentro, donde se apoyaban las tablas de lavar o se lavaba directamente sobre la piedra. A la derecha tenemos los restos de la alberca con la Santa al fondo.

La tarea de lavar consistía en mojar la ropa, enjabonarla, golpearla, frotarla y antes de aclararla se extendía sobre la hierba para “solearla”, de esta forma se conseguía blanquearla. Las prendas se frotaban sobre piedras o sobre tablas que se sumergían, por su parte inferior, en el agua. Cuando las prendas ya estaban limpias y aclaradas se extendían sobre arbustos o tendederos de madera para que se secasen al sol.

Esta tarea podía durar una jornada, ya que se llevaban a los huertos toda la ropa de cama de la casa. Había que dejar tiempo para cada uno de los procesos de enjabonado, soleado, aclarado y secado, y por ello también se convertía en un acto social ya que las mujeres aprovechaban esos días para juntarse, contarse sus cosas y echar unos cantes.
Tabla de madera para lavar la ropa y unos trozos de jabón. La parte curva de la tabla era en la que se apoyaban las lavanderas y la parte de arriba, la recta, era la que se introducía en el agua. Las estrías horizontales servían par frotar mejor la ropa.

Tras el lavado y el secado llegaba la tarea más ardua para algunos y relajante para otros: el planchado. Las planchas más antiguas eran simples piezas de metal con una cara lisa y un mango de madera, que se calentaban encima de la placa de los fogones de las cocinas de carbón. Más tarde se evolucionó a las planchas de chimenea, en cuyo interior se ponía carbón ardiendo, de esta forma no hacia falta tener que estar calentando la plancha en el fuego. La evolución nos ha llevado a las planchas eléctricas y este pequeño electrodoméstico no ha parado de añadir funcionalidades para asombro de sus usuarios.
Planchas antiguas, las que se calentaban en los fogones. Fotografía sacada del libro de aperos y objetos olvidados.

Evolución de las planchas, a la izquierda la conocida como plancha de chimenea, en la parte ancha se metía en carbón ardiendo. La plancha de la derecha es una de las primeras eléctricas, se puede apreciar el enchufe (aunque sin cable) en su lateral.

Antigua tabla de planchar de madera, sólo tenían unas patas que sostenían la parte más ancha, la parte estrecha se apoyaba en una encimera o en una mesa.

En pocas lineas os hemos contado el proceso de lavado, secado y planchado, pero esta tarea doméstica precisaba para su realización a veces hasta un par de días… Con razón mi abuela Eulalia siempre decía que uno de los mayores inventos del siglo había sido la lavadora.


En el duro invierno castellano siempre apetece un plato caliente. En esos días, la sopa de ajo o sopa castellana, la llamemos como la llamemos, aparece como uno de los grandes manjares de nuestra gastronomía popular y sin duda uno de los mejores reconstituyentes que existen para catarros, resfriados… y resacas!!

Hoy queremos dedicarle un pequeño homenaje a esta sencilla receta apta para todos los paladares y bolsillos.
Sopas de ajo listas para tomar.

Y aquí estamos, una manchega y un salmantino cocinando esta delicia y debatiendo su origen y su nombre, que nos quedan nada claro. Unos dicen que es una sopa típicamente Castellana, como uno de sus nombres indica y otros dicen que su origen es manchego, que nació de la humilde cocina de los pastores, los cuales tan sólo llevaban en el zurrón unos ajos, un poco de pan duro y algunas especias. La sencilla receta se pudo extender por toda la geografía ibérica gracias a la trashumancia y el plato fue modificando su receta, adaptando sus ingredientes a los existentes en cada zona, sin perder la base del ajo y el pan.

La sopa de ajo a la andaluza es básicamente igual a la castellana pero añadiendo coliflor y sin condimentarla con pimentón, además no es caldosa sino espesa; en la costa le suelen verter trozos de pescado.  A la sopa de ajo aragonesa se le añaden huevos y picatostes. En la provincia de Cuenca, la variante local toma el nombre de sopa de pastor y en lugar de pimentón se usan pimientos choriceros.  En La Rioja la hacen con tomate y pimientos.  En Soria se añade un puñado de setas senderuelas al refrito con los ajos y al pimentón. En Segovia se le añaden cominos y se deja reposar la sopa en el horno.  La mallorquina se elabora con cebolletas tiernas y berzas. En el País Vasco se prepara una sopa de ajo con bacalao llamada zurrukutuna, elaborada con pan de sopa: sopapo. Y seguro que nos dejamos muchas variantes a lo largo de la geografía Iberica.

El nombre de Sopa Castellana se puso para diferenciar la sopa hecha en Castilla de la que se hacía en Leon.  En la sopa Castellana el pan se añade al principio de la cocción mientras que en las provincias Leonesas el pan se añade al final de la cocción del caldo.

Aunque actualmente se consume principalmente en comidas y cenas, ha sido un almuerzo muy frecuente en las zonas rurales y siempre asociado a trabajos en el campo. También es muy típico su consumo bien entrada la noche, por ejemplo, en Zamora se sigue tomando en Semana Santa durante el jueves santo como alimento de los cofrades de la “procesión de los borrachos”. Al ser una receta muy humilde está muy ligada a la cuaresma y a la Semana Santa, formando parte de la gastronomía de nuestro país en dichas fechas. tras escribir estas lineas no podemos dudar de que España huele a ajo, y esta sopa nos es una de sus principales razones...y si no que se lo digan a Victoria Beckham.
Ingredientes necesarios para elaborar nuestra Sopa de Ajo.

Huela a lo que huela es lo que estamos cocinando en el frío día de hoy y a continuación os dejamos nuestra particular receta, que no es ni la autentica, ni la mejor, ni la más sofisticada, es la receta de la Sopa de Ajo que nos enseñaron a hacer nuestras abuelas.

Ingredientes (para los dos aquí presentes que estamos cocinando):

- Aceite de oliva. 
- 6 ó 7 dientes de ajo, como dirían nuestras abuelas “al gusto”.
- Pimentón dulce, una cucharadita. - Jamón picado en daditos.
- 8 ó 9 rebanadas de pan duro.
- 2 huevos, uno por persona.
- 3 vasos y medio de agua.

Como veis no somos muy concretos en nuestras mediciones pero es que la receta tampoco lo requiere, sale rica siempre, aunque a veces lleve más de unas cosas y otra veces de otras.

Como se hace:

Se pone en una cacerola un chorreoncito generoso de aceite de oliva a fuego medio, se pican los ajos y se sofríen en el aceite. Cuando estos se empiecen a dorar se añade el jamón, y cuando este haya tomado color añadimos el pimentón dulce. Mezclamos todo durante escasos segundos para que no se nos queme el pimentón y añadimos el agua.

Dejamos cocer el caldo y cuando entre en ebullición añadimos el pan. Hay que probarlo para ver el punto de sal.
A la izquierda tenemos ya el sofrito con el ajo, el jamón y el pimentón y el agua, a la derecha añadiendo el pan.


El pan se puede tostar antes, o freír o añadir directamente, sin más. A nosotros nos gusta tostado.

Cuando veamos que el pan empieza a ablandarse añadimos los huevos, damos unas cuantas vueltas y directo a la mesa!! ¡Así de sencillo!


Sopa de Ajo en plato de La Cartuja.

El dramaturgo Ricardo de la Vega hizo un poema dedicado a las siete virtudes de las sopas de ajo:
Siete virtudes
tienen las sopas
quitan el hambre,
y dan sed poca
Hacen dormir
y digerir
Nunca enfadan
y siempre agradan
Y crían la cara
colorada

Así que ya sabeis, que cuando el grajo vuela bajo y hace un frío del carajo hay que tomar ¡Sopas de Ajo!

El barco se alejaba lentamente del embarcadero mientras el sol desaparecía en la bahía de Nagasaki en la triste tarde del 6 de septiembre de 1614. La nao portuguesa, con rumbo a Manila, donde se confinaban los misioneros no estaba preparada para este transporte. El provincial de la orden había previsto, tras el destierro decretado por el Tokugawa Hidetada, que vía Filipinas solo salieran entre ocho y diez personas. Los hechos se precipitaron y las difíciles circunstancias en las que se encontraban hicieron que se embarcaran treinta y ocho Jesuitas y seglares en un barco, ya de por sí, repleto de otros exiliados. No había sitio para todos; sabían que la travesía seria dura, tendrían que dormir en la cubierta del navío expuestos a las inclemencias de los cielos, soles y vientos.

Fray Antonio de Critana era uno de los jesuitas embarcados. Contaba con 66 años y había llegado a Japón hacía ya 30 años; su vida era aquel país. Tuvo que aprender su idioma, cultura y tradiciones. Tras un largo periodo de incertidumbre, ahora se veía avocado al destierro. Tenía el corazón atravesado por la congoja, únicamente su fe le permitía seguir adelante, la misma fe por la que era desterrado. Tal era su estado que pidió que le suministraran la extremaunción, acción a la que sus compañeros se negaron, lo querían demasiado y no podían permitirse su pronta marcha, había que llegar a Manila.

Asido a su mano se encontraba su buen amigo Francisco Calderón. Se conocían desde que ambos vivían en el convento de Siguenza, donde Antonio era novicio y Francisco aspirante. Francisco le susurraba al oído la historia de la peregrinación que ambos hicieron a pié desde Siguenza a Alcalá; de cómo tuvieron que pedir limosna y cargar con su hatillo como símbolo de pobreza, de cómo las tentación de abandonar habían rondado por su cabeza y cómo, gracias al ejemplo y consejos que Antonio de Critana le dió, acabaron la peregrinación juntos. No en vano debido al informe que hizo Antonio al Provincial, Francisco fue admitido en la Orden. El destino había querido que ambos acabaran en aquel confín del mundo, camino de Manila en una nao portuguesa justo 41 años después.

Francisco conocía bien los origines y vida de Antonio, la cual repasaba mentalmente. Este había nacido en Almodóvar del Campo, cuna del Maestro Juan de Ávila, en 1548. Sus padres, parientes del Maestro, desde joven le enseñaron el camino de la fe y los jesuitas, asentados en Almodóvar durante su niñez, despertaron una vocación que parecía venir preconcebida. Cuando tuvo edad suficiente pasó a la Universidad de Alcalá de Henares donde curso Filosofía. Tras acabar estos estudios comenzó los de teología, que interrumpió por su entrada en la orden. Finalmente los terminó destacando en teología moral, derecho canónico y liturgia. Ya integrado en la orden pasó siete años como ministro en la residencia que la orden tenía en Toledo.

Estando en Toledo comenzó a oír las historias evangelizadoras de Francisco Javier en Japón y su espíritu inquieto le hizo abandonar la acomodada situación que tenía en Toledo. Antonio puso rumbo hacia oriente, donde realmente sentía que sus hermanos lo necesitaban. Así el 10 de abril de 1584, cuando contaba con 36 años, junto con ocho compañeros se embarcó hacia Japón.

Su barco fondeo en el puerto de Hirado dos años y cinco meses después, en agosto de 1586, una dura y larga travesía para llegar a un mundo nuevo. Un mundo por conocer y una nueva vida le esperaba en aquella tierra. Nada mas llegar lo destinaron a la misión de Bungo, pero el avance de las trotas de Satsuma, el cual estaba en contra de los jesuitas, hizo que finalmente acabara en la ciudad de Yamaguchi. Allí comenzó a aprender el idioma local. El edicto de expulsión de Toyotomi Hideyoshi le hace cambiar nuevamente de ciudad. Fue superior de la orden en la ciudad de Hondo (Amakusa) y luego pasó a Kawachinoura. Una vez asentado y debido a sus conocimientos en teología y derecho canónigo, así cómo por su observancia en el cumplimiento de las reglas, fue nombrado en 1598 ministro y prefecto de la iglesia en el colegio de Todos los Santos de Nagasaki. Allí pasó 16 años, hasta que llego el edicto de Tokugawa Hidetada.

La persecución a los jesuitas había sido constante desde que llegó. Cada vez más personas se convertían al cristianismo y las autoridades locales veían este hecho con recelo. El edicto de expulsión definitivo lo firmo Tokugawa Hidetada en febrero de 1614, a partir de esa fecha la situación se hizo insostenible para los Jesuitas. Se comenzó a agrupar a los misioneros y a algunos seglares en Nagasaki, a la espera de la salida de las naos portuguesas que los llevarían a Macao y Manila. En marzo comenzaron a forzar a la apostasía a los cristianos y los martirios de seglares se hicieron frecuentes. A principios de septiembre de 1614, de forma desesperada, se embarcaron dejando aquella tierra Nipona. Unos 28 frailes se quedaron en Japón incumpliendo la orden de expulsión…

El barco continuaba su camino hacia Manila, tenían unas 5 semanas de viaje. El estado de Fray Antonio de Critana era cada vez peor. Por unos días mejoraba, pero al final volvía a recaer. Agotado por las penalidades que había vivido en los últimos meses y la dureza del viaje, tras recibir la extremaunción, muere el 28 de noviembre de 1614, cuando le quedaban menos de 30 leguas para llegar a tierra. Acababa de expirar y sus compañeros lo veían como un mártir. El capitán del barco ante la cercanía de la tierra y las peticiones de los compañeros se avino a permitir que el cuerpo de Fray Antonio llegara a tierra. Así pues, dispusieron su cuerpo en un cajón de madera y lo veneraron. Fue provisionalmente enterrado en el pueblo de Mariveles, prefectura Agustina Recoleta. Posteriormente fue trasladado a la Iglesia del Colegio de San Ignacio en Manila.

Antonio de Critana se destacó por su caridad. Sus conocimientos como teólogo, así como su carácter humilde y recto le hicieron ser recomendado al obispo de Japón Luis Cerqueira que le tuvo como consultor del obispado y juez de las causas matrimoniales, tema complejo de abordar en la sociedad japonesa del siglo XVI. Destacó como promotor de la cooperación de la orden jesuita con otras ordenes para la evangelización de Japón. Su proceso de beatificación se abrió el en Roma el 24 de mayo de 1901.

Hace unas semanas se estreno la película Silencio dirigida por Martín Scorsese. En ella se cuenta la historia de uno de los misioneros Jesuitas que se quedó en Japón tras decretarse su expulsión por Tokugawa Hidetada. Coincidiendo con este hecho nos ha parecido interesante buscar información y escribir esta entrada sobre la vida del Venerable Padre Fray Antonio de Critana, un almodovense que viajó a Japón en el siglo XVI, ejemplo de inquietud espiritual y personal, caridad e inconformismo. Todos los personajes y hechos contados están basados en las referencias bibliográficas. Como ultima aclaración indicamos que el nombre del Fraile aparece en algunos textos o webs como Antonio Francisco de Criptana o Antonio Francisco de Quintana.

Referencias:

Labor Evangélica, Ministerios Apostólicos de los obreros de la Compañía de Jesús. Francisco Colin.

Diccionario Apostólico de la Compañía de Jesus. Charles E. O’Neill

Vida del dichoso y venerable padre Marcelo Mastrilli
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Jacinto Ruiz García-Minguillán, Patricia Ruiz Carmona y Jacinto Ruiz Carmona. Enamorados de los objetos antiguos, su restauración e historia; así como de las tradiciones y costumbres de nuestra tierra.

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